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Róisín Lafferty “Cosas nuevas a la mesa”

Originaria de Goatstown, suburbio ubicado al sur de Dublín, Róisín Lafferty es una interiorista abocada a reformar espacios y una suerte de catalizador para el diseño en su país. Deslumbrantemente, en los últimos años se ha dedicado a recoger galardones: en 2017 obtuvo el premio al talento emergente en los Irish Independent Property Excellence Awards; en 2018 fue nombrada la diseñadora del año de los premios Interiors & Living Design de la revista Image; y en julio de 2019, su tesón la convirtió en la presidenta más joven del Instituto de Diseñadores de Irlanda, sucediendo a figuras de la talla de Kim Mackenzie Doyle, Marc O’Riain y George Boyle.

Fundadora de su propia compañía, KLD (Kingston Lafferty Design), Róisín trabaja y proyecta diseño residencial y comercial. Entre sus clientes desfilan Ballymore Group, Iconic Offices y Elkstone, aunque para la firma, los proyectos ya no solamente se circunscriben a la llamada Isla Esmeralda, sino que ahora también se han expandido a Europa. Además de su incursión como conductora para el programa Super Garden de la RTE, la dublinesa ha trabajado con la conocida tienda británica DFS y es embajadora de marca de Novas, una organización que arropa a la gente sin techo.

A excepción de los entendidos, para la mayoría el quehacer del interiorista ocurre en un nimbo mistérico, poco se sabe de la teoría del color, del hygge danés y de los principios de iluminación; con sobrada razón hay quienes ignoran las lindes entre arquitectura, decoración y diseño de interiores. Consecuentemente, son contadas las ocasiones en las que puede reflexionarse sobre la importancia de los espacios que nos acogen y muchas menos, las veces que se hacen bajo la guía de una de las interioristas más destacadas de Irlanda. Enseguida, varias pistas para repensar el oficio y los desafíos propios del diseñador de interiores.

DESAFÍOS AL INTERIOR

Ríosín, en la era de la convergencia tecnológica, hay áreas que se han modificado drásticamente gracias a Internet. En la música, básicamente se extinguieron las tiendas físicas; en el cine, la tecnología digital sustituyó a la análoga. En tu campo, ¿cómo ha impactado esta herramienta tecnológica?

Probablemente se trata de una navaja de doble filo. En más de un sentido, la tecnología es benéfica en términos de mejorías y sustentabilidad, sistemas de calefacción, eficiencia energética y ese tipo de cuestiones. La tecnología puede ser excelente para gente que viaja mucho. Gracias al smart living se puede controlar sistemas de alarmas, vigilancia, privacidad. Visto así, hay muchos puntos buenos. Pero diría que para el rubro residencial, en gran medida, puede ser negativo.

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Foto: Cortesía

Muchos de nuestros clientes son muy techy en sus trabajos, pero no desean llevarse esa experiencia a casa; al revés, desean conservar sus tradicionales interruptores de luz, desean que las cosas sean sencillas, sistemas on/ off, que no se rompan. Pero también pienso en las barreras, en la manera en que la gente utiliza Facebook y cómo se asocia con la función de ciertos espacios.

Hoy, las líneas se desdibujan entre la casa y el trabajo, es el nuevo tipo de balance en la vida laboral. Pienso en el pasado: antes, todo tenía una mayor constancia, la gente se contactaba y comunicaba constantemente, y como resultado de ello, la gente pasaba más tiempo con la gente. Una tendencia desde hace 10 años, aquí en Irlanda, es el llamado open plan y la eliminación de la formalidad de las estructuras residenciales: deshacerse del comedor porque se había convertido en la bodega, por ejemplo. Entonces, con el incremento de la tecnología, la gente ha dejado de hablar entre ella, se encuentra demasiado ocupada para detenerse, por eso mismo opino que ahora nuestro trabajo como arquitectos de interiores es crear espacios para alterar el comportamiento humano y favorecer la utilización de su hogar, y muy a menudo esto implica la ruptura con la tecnología.

En el auge de las industrias creativas, este concepto reivindicativo, respecto al impacto de las artes y la cultura en la economía de las naciones ¿qué lugar ocupa el interiorismo y cómo notarlo?

Pienso que en otros países se han apreciado desde hace más tiempo que en Irlanda, y es un asunto relativamente nuevo que el gobierno se esté percatando del valor del diseño como un todo. Antes se leía separadamente porque el diseño se ubica dentro del sector de servicios, por lo tanto, es menos cuantificable en términos del valor económico que logra atraer a un país. Sin embargo, creo que la gente empieza a notar la importancia de los espacios y cómo pueden dar realce a los negocios, especialmente en hotelería, los coworking y el mundo de la hospitalidad, son todos ellos mercados extremadamente competitivos.

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Foto: Cortesía del artista

Y ¿sabes? empresas internacionales están llegando a Irlanda, de ahí que se esté incrementando el nivel de las firmas irlandesas que rivalizan con ellas. De suerte que por ahora hay una competencia sana y el gobierno definitivamente está viendo con buenos ojos las recompensas financieras que parten del diseño. Pero en general yo diría que, por los likes de Pinterest e Instagram, los propietarios de una casa, por poner un ejemplo, están dándose cuenta de lo que sucede en el mundo en materia de diseño, y por lo tanto, lo están apreciando más desde una perspectiva de calidad de vida.

Apenas hace cinco meses te convertiste en la directora más joven del Instituto de Diseñadores de Irlanda. ¿A qué se dedica un instituto de esta naturaleza y qué propuestas tienes en mente?

Por lo que toca al Instituto, lo primordial es que no se trata de una organización financiada por el gobierno. Todo es voluntario. Existen entidades que represen- tan una disciplina en particular del diseño, pero el IDI las representa a todas, así que está para promover el diseño irlandés a través del mundo. Además, ofrece consultoría profesional, de modo que los diseñadores puedan aconsejarse, crecer y perfeccionar su oficio. Aunque para mí lo más importante estriba en que es el representante de lo mejor del diseño irlandés y pretende hacerlo en un campo más significativo.

Esto está muy bien logrado en Gran Bretaña, Estados Unidos y Europa, y creo que usualmente los irlandeses por su propia naturaleza tienden a no promoverse a sí mismos tanto como los demás. Por eso creo que debería de ser una plataforma para exponerlos, porque hay una cantidad ingente de talento en el país. En cuanto a lo que me gustaría hacer sería justo exhibir más a los diseñadores, mejorar la calidad de los premios y en general, incrementar el cono- cimiento sobre el instituto.

KLD


Tras nueve años en el negocio, ¿cómo definirías el valor agregado de KLD?

Ante todo, somos creadores y esto por sí mismo es de gran valor para todos nuestros clientes. Lo que hacemos es único en Irlanda porque la creatividad es la que lidera, con lo cual he sido inflexible todo este tiempo, lo que, como equipo, nos mantiene genuinamente dedicados a lo nuestro. Buscamos no repetirnos a nosotros mismos, traer constantemente cosas nuevas a la mesa, no seguir tendencias, innovar, y como resultado, avanzamos todo el tiempo.

El equipo es sumamente diverso en términos de edad, pero también respecto a su nacionalidad, entonces hay diferentes tipos de experiencias de vida y perspectivas que se encuentran, eso mantiene las cosas frescas también. Como yo no me entrené en otro oficio, no me sujeté a los procesos de otras compañías — sé que en un sentido es una tremenda curva de aprendizaje—, pero pienso que eso se tradujo en que trabajamos de una forma en que nos acomoda a nosotros, y no estamos restringidos necesariamente a las reglas que puedan funcionarles a otras compañías. El punto interesante de todo esto es que, como no iniciamos enfocados en proyectos comerciales, gradualmente hemos entrado al mercado y nuestra aproximación hacia él ha sido diferente. Eso no quita que sigamos reglas y regulaciones —es- tamos totalmente certificados—, pero no nos entorpece.

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Foto: Cortesía del artista

En la arquitectura de interiores existe el storytelling. ¿Cómo opera?

Más que nada se trata acerca de la idea inicial, esa especie de chispa del concepto y eso para mí es siempre la parte más emocionante, sin importar el trabajo que fuere. Mirando el lugar otorgado por el cliente, lo que realmente me gusta es llevar a la gente por un viaje inesperado haciendo que esa historia comience en el instante que entran al espacio.

Lo bueno de la arquitectura de interiores es que uno puede transformar por completo cómo la gente utiliza el espacio; le puedes dictar una ruta a través de un edificio, es una experiencia sensorial; o definir todos los touching points que van a experimentar, afectando así cómo se sienten y cómo piensan el espacio. En realidad, eso es impresionante, especialmente cuando trabajas con marcas diferentes y en distintos tipos de construcciones en aras de crear espacios que no son lo que la gente esperaría.

El interiorismo integra conocimientos diversos en antropometría, ergonomía, matemáticas, resistencia de materiales, estética e historia del arte, entre varios otros. Sin embargo, tú has trabajado con la psicología del espacio, ¿de qué se trata?

Hay muchos estudios que se han hecho respecto a esto y pienso que se comprenderá mejor en el futuro. Cuando hacía mi maestría, leí un estudio de diferentes pacientes que habían sido sometidos a cirugía de vejiga y mientras se recuperaban fueron ubicados en cuartos distintos y monitorearon cómo se recuperaban. Resultó que la vista que tenían en la ventana alteró dramáticamente su estado de ánimo y este, a su vez, modificó la rapidez con la que se recuperaron: todo estaba unido.

Hay muchos estudios respecto al diseño para personas con discapacidad, diseño para adultos mayores, sobre cómo determinados espacios le permiten a la gente ser más autosuficiente. Todo eso impactará en cómo hacer sentir a las personas. De una forma u otra, la gente reacciona de manera emocional respecto al espacio que los circunda y no siempre serán capaces de articular de qué se trata, pero las personas pueden sentirse in- quietas en ciertos espacios y naturalmente tranquilas en otros. Se trata de intentar comprender y crear atmósferas y ambientes deliberadamente, dependiendo del proyecto.

ESTÉTICA VS FUNCIONALIDAD

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Foto: Cortesía del artista

En las obras por comisión siempre existe zozobra que surge entre lo que el cliente desea y la propuesta creativa del artista. ¿Cómo se vive esta pugna en el interiorismo?

Es un balance. En realidad, si las personas vienen a nosotros no es para obtener algo que ellos esperarían, y afortunadamente, ya alcanzamos ese punto: la gente viene a nosotros porque busca pensamiento creativo. Es sobre todo una colaboración con nuestros clientes, pero sí creo que es nuestro trabajo sacarlos de su zona de confort. Supongo que el elemento más importante es que siempre debe existir una razón para ciertas decisiones, en lugar de que las cosas sean solamente frívolas y reactivas. Deben hacer sentido, debe existir una razón lógica y no solo contemplar una parte vaga, y esa es la manera de cómo avanzamos. Pero sí, pienso que parte de nuestro trabajo es enfatizar el valor de hacer las cosas de forma diferente.

Si tuviéramos que llevar el interiorismo a examinación y escrutinio, desde tu perspectiva, ¿qué área se está desatendiendo?

Es lo que busco cuando la gente aplica para trabajar conmigo o si estoy de jurado en algún certamen. Hay ciertos valores que sobresalen. La consideración veraz de los requerimientos y la consideración inteligente del uso espacial son realmente importantes para mí. Lo que suele suceder es que el foco está puesto en el impacto final, en el deslumbran- te acabado y no le prestamos la debida atención a los detalles in- significantes como, por ejemplo, el lado operacional de las cosas, su uso actual, la navegabilidad del espacio, eso es algo que generalmente se pasa por alto y creo que, al igual que varios de los cursos universitarios, mucho del énfasis está puesto en las habilidades del rendereado en 3-D y no en cómo se utiliza el espacio. En mi caso, privilegio el hecho de que la gente no se esconda detrás de la tecnología. De hecho, prefiero que mi equipo utilice plumas para dibujar. Sé que es una buena manera de ver dentro de la mente de la gente. Pienso que eso nunca debe obviarse.

Estudiaste en Kingston University. Se sabe que Londres goza de una gran reputación en lo que toca al interiorismo. Para una persona que ha podido ver lo que sucede en distintos sitios del mundo −los países nórdicos, por ejemplo− y se encuentra al mando de una firma. ¿Cómo dirías que se comporta la escena de la arquitectura de interiores en Dublín?

Irlanda suele tener una tendencia a mirar hacia Londres y ver qué es lo que está funcionando correctamente antes de correr ciertos riesgos. Entonces, cuando pienso en interiores, definitivamente existe mucha influencia de Londres, en particular en lo que toca a la hospitalidad. Advierto que el desafío normalmente recae en quienes pagan por el trabajo, es decir, los desarrolladores o inversionistas, porque ellos pueden voltear hacia Londres y decir “esto está funcionando, se trata de una apuesta, entonces imitémoslo”.

Me gustaría ver más ideas novedosas, que no se basen en lo que otros están haciendo. Ahora bien, definitivamente más gente está tomado mayores riesgos, y creo que la habilidad del diseño corre en paralelo: hay diseñadores y estudios de arquitectura fantásticos, y realmente están rompiendo fronteras aquí. Desafortunadamente, siempre estamos limitados en cierta medida por los clientes con los que trabajamos, de modo que se trata realmente de educarlos también sobre qué podemos hacer y cómo pueden ser diferentes. Ciertamente, más y más gente está dispuesta a tomar riesgos, y atestiguarlo es genial.

Entrevista por: Luis Felipe Ferra
Es Licenciado en Comunicación por la Ibero, Maestro en Humanidades por el Instituto Cultural Helénico y Maestro en Gestión de Arte y Cultura por la Universidad de Melbourne. Ha trabajado para agencias de publicidad como Publicis, Olabuenaga-Chemistri y Central Buzz. Además de impartir clases, es cofundador de la productora cultural Polytropos AC y Director de la serie de TV Nota Dominante. Actualmente cursa la Maestría en Cine en la Universidad Queen’s, en Belfast.

Fotos: Cortesía de Róisín Lafferty