
Al escuchar “Guggenheim”, la mayoría de nosotros piensa automáticamente en arte moderno, arquitectura, vanguardia, prestigio… pero también: destino. Desde la antigüedad, el museo ha sido símbolo de conservación de la cultura, un lugar que resguarda los vestigios más primitivos de la civilización y las producciones artísticas dignas de ser protegidas y heredadas a nuevas generaciones. Sin embargo, la Fundación Solomon R. Guggenheim está apostando no solo por ser protectora y curadora de obras de arte. Su mismo edificio se ha vuelto una meca para los amantes de la arquitectura. A este fenómeno se le ha llamado “efecto Guggenheim” y su historia comenzó en Bilbao.

La apuesta por el edificio más grande del siglo
Desde inicios del siglo XX, Bilbao se destacó por su impresionante producción metalúrgica, principalmente de hierro y acero. Sin embargo, ser una potencia industrial trajo a la ciudad consecuencias tanto positivas como negativas, ya que se convirtió en una región famosa por su contaminación y por los frecuentes ataques de la ETA, una organización separatista vasca que marcó décadas de terrorismo en España. En este contexto, fueron los mismos vascos quienes buscaron a Thomas Krens, el entonces director de la Fundación Solomon R. Guggenheim en Nueva York, para hacer de Bilbao el nuevo proyecto para la expansión de la fundación. La consigna fue: hagamos el edificio más grande del siglo.

El espectacular museo fue diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry, y desde el inicio del proyecto hubo fuertes críticas debido al alto costo que tuvo para las autoridades locales —más de 100 millones de dólares solo por el edificio, ya que la Fundación Guggenheim únicamente aportó el nombre y las obras de arte.
Sin embargo, sus detractores pronto se vieron refutados debido al rápido impacto positivo que tuvo el proyecto en la ciudad: incrementó el número de turistas (en promedio un millón al año), los nuevos ingresos generaron la apertura de negocios locales, entre los cuales actualmente hay seis restaurantes con estrellas Michelin; y, en términos generales, la ciudad se limpió.

Fundación Guggenheim en 2026
¿Y el nuevo proyecto de la Fundación Guggenheim? Nada menos que Abu Dhabi. El museo está ubicado en la isla de Saadiyat, cerca del centro de la ciudad y constará de varias galerías conectadas por puentes y pasarelas de cristal. El inmueble de más de 1,000 millones de dólares y casi 42,000 m² fue también diseñado por Gehry, en colaboración con Aaron Betsky, y promete ser uno de los más grandes íconos culturales de la ciudad, posicionándola como un destino obligado para los amantes del arte. Su fecha de apertura aún está por confirmarse, pero sin duda será de los eventos más esperados del año.







































