Si en más de una ocasión has pasado largos ratos escuchando -y viendo- videos con el #ASMR, no te sientas mal: no eres el único. Desde hace algunos años, el gusto por este tipo de videos se ha ido incrementando entre los jóvenes debido a su efecto relajante, que genera una sensación de bienestar. Asimismo, la variedad de estos sonidos se ha ido multiplicando, desde golpeteos con las manos, susurros suaves y masajes, hasta el sonido del masticar de un perro. Sin embargo, hay mucho más detrás de esta tendencia y acá te platicamos de qué se trata

ASMR, sonidos para cosquillear el cerebro - top-view-asmr-microphone-with-objects-sound
Foto: Freepik

Un cosquilleo cerebral

Primero lo primero: ¿de dónde surge este fenómeno? ASMR es el acrónimo de Autonomous Sensory Medirian Response y se manifiesta como un ligero cosquilleo -similar a la estática- en la cabeza, la nuca y la espalda. Esta sensación es una respuesta a ciertos estímulos audiovisuales, como murmullos, sonidos de la naturaleza, alimentos crocantes o el cortar y golpear que hacen los utensilios de cocina al preparar un platillo, el rango es muy amplio. 

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Foto: Freepik

Esta experiencia ha sido definida como “orgasmo cerebral” debido a que cuando las personas escuchan estos sonidos sienten un efecto de placer y alivio, similar a la sensación de relajación posterior a las relaciones sexuales. Sin embargo, esta comparación va mucho más allá, ya que ambas respuestas activan el área del cerebro responsable de procesar las sensaciones corporales; la diferencia está en que, mientras el orgasmo activa intensamente regiones relacionadas con la excitación sexual y el sistema límbico, el ASMR parece involucrar principalmente el control de la atención y respuestas de relajación, según Andrea Abadi, médica psiquiatra y directora del Departamento Infanto Juvenil INECO.

¿Beneficioso o peligroso?

Como ya hemos mencionado, los sonidos y videos de ASMR tienen numerosos beneficios tanto para el cerebro como para el cuerpo; propicia la relajación, disminuye el estrés e induce al sueño profundo y reparador. Asimismo, muchas personas han encontrado que mezclar estos sonidos con música ayuda también a la concentración y genera un ambiente propicio para el estudio. 

Sin embargo, debemos tener muy en claro que este fenómeno de ninguna manera sustituye la terapia y los buenos hábitos tanto físicos como mentales indispensables para la salud mental, como lo es el ejercicio y la buena alimentación. Además, dado que estos videos son consultados principalmente en las redes sociales y activan nuestro sistema de recompensa, liberando dopamina y oxitocina, podemos caer en conductas adictivas que nos lleven a pasar mucho tiempo frente a la pantalla.

Como todo, el balance es la clave. Hacer nuestra playlist de videos ASRM que nos ayuden a completar ese proyecto o reporte que tanto trabajo nos está costando es una gran idea cuando la concentración nos elude. Pero pasar horas en redes sociales… quizá nos resulte contraproducente.