Baja California Sur es un destino muy popular, sobre todo por sus roadtrips y sus paisajes desérticos con aguas cristalinas.

Es una maravilla natural muy conocida por la abundante fauna marina que se puede ver en sus playas y arrecifes. De un lado está el Pacífico, más salvaje, con olas y atardeceres enormes. Del otro, el Mar de Cortés, mucho más tranquilo, con agua clara y tibia. No es un destino de todo incluido ni de quedarse en un solo lugar: aquí lo mejor es moverte, parar donde se te antoje y descubrir rincones sin tanta gente.

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Foto: MattGush/Getty Matt Gush Fotográficos

El viaje ideal dura entre siete y nueve días. Con una semana lo haces bien, pero si tienes más tiempo, se disfruta mucho más porque puedes quedarte en los lugares que más te gusten. En total vas a manejar entre mil y mil trescientos kilómetros, que no suenan tanto, pero entre carreteras de dos carriles y algunos tramos de terracería, todo toma más tiempo del que parece.

La mejor época para ir es de octubre a mayo. El clima está perfecto y, entre noviembre y marzo, puedes ver ballenas. En verano hace muchísimo calor y hay más humedad, así que no es la temporada más cómoda para manejar.

Necesitas coche sí o sí. Si puedes, renta una SUV porque hay partes del camino, como hacia Cabo Pulmo o el East Cape, donde la terracería se siente. Una de las opciones más conocidas para este tipo de viaje es Sampa Explore, muy popular para roadtrips en la zona. También en el aeropuerto de Los Cabos vas a encontrar opciones confiables como Cactus y BBB Rent a Car, así como compañías más grandes como Hertz y Avis. Vale la pena reservar con anticipación y revisar bien el seguro, porque muchas veces el precio inicial cambia bastante. Y algo importante: no manejes de noche. Hay ganado suelto y no es raro que se crucen en la carretera.

Los Cabos es el punto de inicio. Vale la pena pasar al menos un día entre San José del Cabo y Cabo San Lucas porque tienen vibes completamente distintas. San José es más tranquilo, con calles bonitas, galerías y restaurantes muy buenos. Cabo es más movido. Entre los dos están algunas de las mejores playas para nadar, como Chileno o Santa María, donde el agua es clarísima.

Aquí puedes empezar suave: darte una vuelta al Arco en lancha temprano, hacer snorkel o simplemente cenar bien. Lugares como Flora Farms son casi parada obligada por el ambiente entre huertos, mientras que Mariscos El Mochomo es perfecto para algo más casual pero muy bien hecho. Si quieres algo más especial, Manta tiene una de las mejores vistas de la zona. Para dormir, The Cape destaca por el diseño y la vista al mar, El Ganzo tiene un rollo más artístico y diferente. También puedes considerar Las Ventanas al Paraíso, Montage Los Cabos, Zadún (Ritz-Carlton Reserve), NEST Baja o el Four Seasons Resort, todos con propuestas muy bien cuidadas.

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Foto: Pexels

Saliendo de San José hacia el norte, el East Cape cambia completamente el mood. Desaparecen los hoteles grandes y empieza el desierto pegado al mar. Es una zona mucho más tranquila, con playas largas y casi vacías. Aquí el plan es simple: explorar, nadar, surfear si se te da y bajar el ritmo. Lugares como Crossroads funcionan como punto de encuentro relajado, y La Casita Taquería resuelve perfecto con tacos frescos.

Después viene Cabo Pulmo, que probablemente sea el punto más especial del viaje. Llegar implica un buen tramo de terracería, pero vale completamente la pena. Es un pueblito pequeño con uno de los ecosistemas marinos más ricos de todo México, considerado de los lugares con mayor biodiversidad del Mar de Cortés.

Hacer snorkel o buceo aquí es otro nivel: puedes ver enormes cardúmenes de peces, jureles, pargos, peces globo, morenas, tortugas marinas, rayas e incluso tiburones. También es común ver lobos marinos y, en temporada, hasta ballenas en mar abierto… realmente sientes que estás dentro de un acuario natural.

El plan es pasar el día entre el agua y la playa, y en la noche disfrutar el cielo lleno de estrellas. La comida es sencilla pero muy buena, con lugares como La Palapa o Taquería Mary. Para dormir, Cabo Pulmo Beach Resort o Baja Bungalows funcionan perfecto. Aquí sí conviene quedarse al menos dos noches para realmente disfrutarlo.

La siguiente parada es La Paz, que cambia otra vez el ritmo. Es una ciudad más local, con un malecón largo frente al mar y una energía muy relajada. Pero lo más especial está en sus alrededores.

Desde aquí puedes ir a Isla Espíritu Santo, una de las experiencias más increíbles del viaje. Es un área protegida donde puedes nadar con lobos marinos en total libertad, además de ver delfines, mantarrayas y una enorme variedad de peces. El agua es transparente y el paisaje de islotes y formaciones rocosas lo hace todavía más especial.

También está Balandra, probablemente la playa más famosa de Baja California Sur, pero cuando la ves entiendes por qué. El agua es bajita, completamente transparente y con tonos turquesa impresionantes. Es perfecta para caminar, nadar tranquilo o simplemente pasar horas sin hacer mucho. Tanto Balandra como Espíritu Santo forman parte de esta riqueza natural que hace que la zona tenga una de las mayores concentraciones de fauna marina del país.

Comer aquí es parte importante del plan: Bismarkcito es un clásico para mariscos, Nim tiene una propuesta más cuidada y Doce Cuarenta es ideal para desayunar bien. Para hospedarte, Baja Club es de lo mejor, mientras que Hotel Catedral es más práctico y céntrico.

A menos de una hora está La Ventana, un pueblo pequeño que se hizo famoso por el kitesurf. Aunque no practiques, se disfruta mucho por el ambiente relajado y las vistas. Puedes probar una clase, salir en kayak o simplemente pasar el día en la playa. En la tarde todo se vuelve bastante social, sobre todo en lugares como Baja Joe’s, mientras que Palapa Ventana es buena opción para cenar frente al mar. Para dormir, Ventana Bay Resort sigue siendo una gran opción, pero también puedes considerar Amainah Wind Resort o Todo Bien Hotel & Resort, que mantienen ese estilo relajado pero muy bien logrado.

En Baja California Sur también hay muy buenas opciones de camps y glampings, perfectas para conectar más con el entorno y vivir el destino de una forma diferente. Lugares como Camp Cecil destacan por su ubicación y experiencia, combinando comodidad con naturaleza. Es una gran opción si buscas algo más especial que un hotel tradicional, sin perder ese feeling de estar en medio del desierto y frente al mar.

La última parte del viaje es Todos Santos y El Pescadero, ya del lado del Pacífico. Aquí se mezcla un poco todo: arte, surf y muy buena comida. Todos Santos tiene galerías, cafés y una vibra más creativa, mientras que El Pescadero es más relajado. Playa Los Cerritos es ideal para surfear, sobre todo si estás empezando, y los atardeceres en esta zona son de los mejores del viaje.

En comida, Jazamango es probablemente el mejor lugar, Hierbabuena es perfecto para desayunos en jardín, Oysteria es ideal para mariscos frescos en un ambiente relajado y El Sinaloense es la opción local sin complicaciones. Para quedarte, Paradero Todos Santos y Hotel San Cristóbal siguen siendo grandes opciones, pero también vale la pena considerar Todos Santos Boutique Hotel o El Perdido Desert Dream. En la zona de El Pescadero destacan lugares como Kimpton Mas Olas Resort & Spa o Salara, con propuestas más enfocadas en diseño y descanso total.

Este roadtrip no es solo por un lugar en específico, sino por todo lo que pasa entre uno y otro. Manejar sin prisa, parar en playas vacías, comer increíble sin planearlo demasiado. Baja tiene esa combinación de ser fácil y al mismo tiempo sentirse como aventura.