
Desde sus primeros proyectos en la selva yucateca, Chablé ha desarrollado un lenguaje propio donde bienestar, arquitectura y paisaje conviven con naturalidad. Ahora, esa visión se extiende más allá de la hospitalidad hacia un nuevo capítulo: comunidades residenciales pensadas para habitar el territorio con la misma sensibilidad que define a la marca.
En los próximos años, Chablé desarrollará tres proyectos residenciales en algunos de los paisajes más singulares de México: la península de Yucatán, el Valle de Guadalupe y la costa de Costalegre. Cada comunidad mantiene los principios que han distinguido sus hoteles: diseño atento al entorno, conexión con la naturaleza y experiencias centradas en el bienestar.

Yucatán: residencias en la selva
El punto de partida se encuentra junto al resort que dio origen a la marca. En The Residences at Chablé Yucatán, las casas se integran a la selva maya permitiendo que la vegetación y la arquitectura dialoguen en armonía. Las residencias privilegian espacios abiertos, terrazas amplias y una relación fluida entre interior y exterior.
Albercas privadas y áreas pensadas para el descanso forman parte de este proyecto que permite a los residentes acceder al reconocido programa de bienestar y gastronomía del resort, conservando al mismo tiempo su espacio vital privado.

Valle de Guadalupe: entre viñedos
El siguiente destino se sitúa en el Valle de Guadalupe. Aquí, Chablé prepara un desarrollo residencial a escala mínima con apenas 10 casas rodeadas de viñedos y paisajes del desierto.
El diseño contemporáneo incorpora materiales de la región, terrazas abiertas y espacios que celebran el ritual del vino: cavas, fogatas y áreas exteriores pensadas para compartir. Todo acompañado por la propuesta culinaria y de hospitalidad que caracteriza a la marca.

Costalegre: frente al Pacífico
Más al sur, en la costa preservada de Costalegre, Chablé desarrolla una comunidad dentro de la Reserva Tezcalame. Las casas se asoman al océano entre selva tropical y arquitectura que privilegia materiales naturales y prácticas sostenibles.
El proyecto combina residencias y hotel en un entorno donde el bienestar se vive entre el mar, el spa y espacios diseñados para convivir con el paisaje sin perder privacidad.

En los tres destinos, el diseño parte de una premisa común: integrarse al territorio. La arquitectura busca adaptarse al entorno y construir una experiencia cotidiana donde el tiempo, el silencio y el contacto con la naturaleza ocupan un lugar central.
Con esta expansión, Chablé amplía su visión hacia el ámbito residencial y propone una forma distinta de habitar en México: proyectos que entienden el bienestar como parte esencial de la vida diaria.




































