
En una era donde la estética evoluciona hacia lo consciente y lo natural, la bioestimulación se posiciona como una de las herramientas más relevantes del rejuvenecimiento contemporáneo.
El Dr. José Romeo Castillo Moreno, cirujano plástico estético y reconstructivo con más de 14 años de experiencia, comparte su visión sobre estos tratamientos que trabajan desde la biología de la piel, activando sus procesos naturales sin alterar la anatomía. Desde su clínica Lagom en CDMX, habla sobre ciencia, prevención y la importancia de respetar la identidad del rostro, apostando por resultados progresivos, armónicos y duraderos.

¿Cómo defines el concepto de bioestimulación y qué la distingue de procedimientos como el botox o los rellenos dérmicos?
La bioestimulación es una rama de la medicina estética que trabaja con la biología de la piel, no en contra de ella. A diferencia del botox, que relaja el músculo, o de los rellenos dérmicos, que aportan volumen inmediato, los bioestimuladores activan los procesos naturales de regeneración cutánea, principalmente la producción de colágeno y elastina. Es un enfoque más profundo, progresivo y respetuoso con la anatomía del rostro.
¿Qué son exactamente los bioestimuladores y cómo actúan dentro de la piel?
Son sustancias biocompatibles y reabsorbibles que, al aplicarse en capas específicas de la piel, envían una señal a los fibroblastos para que vuelvan a producir colágeno de calidad. No rellenan como tal; estimulan. El resultado es una piel más firme, más elástica y con mejor textura, desde dentro hacia afuera.
En el mercado existen opciones como Sculptra, Radiesse o Ellansé. ¿Qué diferencia a cada uno y cómo se elige el más adecuado?
Existen varias opciones de bioestimuladores en el mercado, pero Sculptra destaca como la mejor opción integral cuando se habla de bioestimulación profunda, naturalidad y resultados duraderos.
Sculptra no solo estimula colágeno: restaura la estructura de la piel y del tejido subcutáneo, revirtiendo los signos del envejecimiento de forma progresiva y armónica. Su capacidad para mejorar la calidad de la piel, la firmeza y el volumen de soporte es superior, y su efecto se mantiene de forma consistente en el tiempo. Por eso, muchos especialistas consideran a Sculptra la referencia en bioestimulación.
Radiesse también estimula colágeno y ofrece un efecto tensor inicial, pero su enfoque es más limitado a zonas específicas y a grados moderados de flacidez. No alcanza la profundidad ni la durabilidad de Sculptra.
Ellansé presenta un perfil interesante y resultados duraderos, pero su tolerancia y versatilidad no siempre son consistentes entre pacientes, ni logra la misma calidad de colágeno o soporte estructural.
La elección siempre debe partir de una valoración personalizada, pero cuando el objetivo es rejuvenecer desde adentro, con resultados naturales, progresivos y duraderos, y con evidencia clínica sólida, Sculptra es mi elección predilecta.

¿Qué resultados puede esperar el paciente y en qué momento comienzan a notarse?
Los resultados no son inmediatos, y eso forma parte de su esencia. Generalmente, los cambios comienzan a notarse entre cuatro y seis semanas después del tratamiento, con una mejora progresiva durante los meses siguientes. La piel se ve más firme, más luminosa y con un aspecto descansado, sin que nadie pueda señalar exactamente qué se hizo el paciente.
Hoy se busca rejuvenecer sin perder naturalidad. ¿Cómo se logra ese equilibrio?
Escuchando al paciente y respetando su anatomía. La clave está en no sobretratar y en entender que rejuvenecer no significa transformar. Los bioestimuladores permiten acompañar al rostro en su proceso natural de envejecimiento, mejorando su calidad sin alterar los rasgos. Menos exceso y más estrategia.
Más allá del efecto visible, ¿qué papel juegan en la prevención del envejecimiento cutáneo?
Juegan un papel fundamental. Al estimular colágeno de forma constante, fortalecen la piel y retrasan la aparición de flacidez, arrugas profundas y pérdida de estructura. Es una inversión a largo plazo: no solo corrigen, también previenen.
¿Cómo saber si alguien es candidato a este tipo de procedimiento?
Prácticamente cualquier persona que note pérdida de firmeza, calidad de la piel o signos iniciales de envejecimiento puede ser candidata, incluso pacientes jóvenes que buscan prevención. Lo más importante es una valoración médica integral para definir el momento ideal y el producto adecuado.
En los últimos años, los bioestimuladores se han posicionado como sinónimo de autocuidado. ¿Cómo interpretas esta tendencia?
Es una evolución muy positiva. Hoy el autocuidado va más allá de lo superficial: se trata de salud, bienestar y decisiones conscientes. Los bioestimuladores representan una nueva forma de entender la estética, donde cuidarse es respetar el tiempo, la piel y la identidad propia. En clínica, como en Lagom, buscamos ese balance entre ciencia, naturalidad y resultados que se sientan tan bien como se ven.









































