
El Four Seasons Hotel Montreal observa Montreal desde arriba y desde dentro exhibe una arquitectura contemporánea que integra arte y espacios pensados para vivir la metrópoli sin separarse de su corazón urbano. Desde su apertura en 2019, el hotel ha marcado un punto de inflexión en la escena hotelera de la ciudad. Su presencia no se ha limitado a ofrecer hospedaje; en cambio, construye un diálogo entre arquitectura contemporánea, diseño interior y arte público. Su concepto responde a una idea clara de ciudad, materialidad y experiencia, pensado tanto para quienes visitan Montreal como para quienes la habitan.
Un edificio que se lee desde fuera
El proyecto arquitectónico, desarrollado por Lemay junto a Sid Lee Architecture, se materializa en una torre de 18 niveles que combina elegancia clásica con una expresión contemporánea. El volumen se presenta envuelto en vidrio oscuro, por lo que captura la luz de forma distinta según la hora y la estación. Un relieve dorado atraviesa la fachada de manera vertical, marcando visualmente las distintas funciones del edificio y generando un gesto gráfico que transforma su apariencia según el ángulo desde el que se observa.
El uso de vidrio negro crea una presencia sobria durante el día y una imagen contenida al anochecer, mientras las fachadas laterales de granito aportan textura y ritmo, haciendo visible la estructura del edificio a través del juego de reflejos y sombras.
Interiores que contrastan con el exterior


El ingreso al hotel revela un cambio inmediato de atmósfera. El lobby se construye a partir de mármol blanco, elevadores en tonos dorados y una paleta clara que se aleja por completo de la fachada oscura. Al avanzar hacia el tercer piso, las superficies se vuelven táctiles y visibles, con muros de terciopelo en tonos rosa y gris para una recepción más íntima.
El diseño interior, a cargo de Gilles & Boissier en colaboración con Philip Hazan, se apoya en mármol, terciopelo, espejos, madera oscura, bronce y acentos dorados. Las habitaciones mantienen esta línea con tonos claros, iluminación indirecta, textiles suaves y ventanales de piso a techo que integran las vistas urbanas al espacio interior. Las camas con dosel minimalista, los espejos retroiluminados y el mobiliario en terciopelo definen un lenguaje visual presente en las 169 habitaciones y 19 suites.
Espacios sociales que estructuran la experiencia
El tercer piso funciona como el núcleo social del hotel. Aquí, Atelier Zébulon Perron desarrolló el concepto de Social Square, un espacio continuo que integra lobby, restaurante, lounge, bar y la terraza de Marcus. Cada área se distingue sin cerrarse por completo, permitiendo que las funciones se mezclen y evolucionen a lo largo del día.
El diseño utiliza mármol, terrazzo, latón, vidrio prismático, roble blanco y terciopelo, creando ambientes que cambian con la luz y el uso. Bancas suspendidas, muros cristalinos y mesas dispuestas hacia el exterior construyen un espacio activo, pensado para comer, reunirse o simplemente observar la ciudad desde otro punto de vista.
Marcus como extensión del diseño
La propuesta culinaria de Marcus Samuelsson se despliega en cuatro espacios conectados: restaurante, lounge, bar y terraza. La referencia al océano aparece de forma sutil en materiales y tonalidades acompañando varios de estos espacios. El restaurante equilibra líneas limpias con elementos cálidos, mientras el bar nocturno introduce un ambiente más íntimo, con referencias visuales que evocan un bosque oscuro.

Elementos como la estructura de un cangrejo suspendida en una vitrina o la exhibición de mariscos en frío recuerdan que el centro de la experiencia es la cocina. La terraza, abierta durante los meses cálidos, ofrece vistas directas hacia la ciudad, integrando el paisaje urbano al recorrido gastronómico del Four Seasons Hotel Montreal.
Arte que atraviesa el edificio
En el atrio central del edificio se despliega Contemplation, una instalación de ocho niveles creada por la artista montrealesa, Pascale Girardin. La obra, accesible únicamente para huéspedes, está compuesta por más de noventa elementos florales suspendidos en aluminio blanco con acentos dorados. Las piezas descienden desde el piso 18 hasta el 9, generando un contrapunto orgánico frente a la arquitectura lineal del edificio.
La instalación permanece expuesta al aire libre, reaccionando a la luz, la lluvia, la nieve y el paso de las estaciones. Su presencia introduce una referencia constante al tiempo y a los ciclos naturales dentro de un entorno urbano definido por líneas rectas y materiales pulidos.



Además, hotel integra una colección de arte curada que se despliega de forma discreta a lo largo de sus espacios comunes y pasillos. Las obras fotográficas de Evergon y Jean-Jacques Ringuette, así como las piezas de la artista Michelle Bui aparecen en distintos niveles del edificio. A esta experiencia se suma la presencia inmediata de la Galerie de Bellefeuille, ubicada dentro del mismo complejo, con un espacio dedicado al arte contemporáneo que presenta exposiciones de artistas internacionales, como Jeff Koons, Hunt Slonem o Jane Waterous.
Bienestar con sello Guerlain
El hotel alberga el Guerlain Spa Montreal, el único en la ciudad con distinción Forbes Five-Star. El espacio cuenta con ocho salas de tratamiento, incluida una suite para parejas, y ofrece experiencias de hidroterapia Kneipp, vapor de eucalipto y sauna. La propuesta se centra en faciales y masajes personalizados, utilizando productos Guerlain elaborados con un alto porcentaje de ingredientes de origen natural. El centro de fitness, abierto las 24 horas y diseñado por Harley Pasternak, complementa una visión de bienestar integrada al ritmo urbano.

Habitar el centro
Ubicado sobre rue de la Montagne, el hotel se inserta en el Golden Square Mile, a pasos del Boulevard René-Lévesque y del distrito financiero. Desde aquí, Montreal se recorre a pie: el Museo de Bellas Artes, Holt Renfrew Ogilvy, galerías, restaurantes y el acceso a la red subterránea RÉSO forman parte del entorno inmediato. Mount Royal y el centro histórico se encuentran a pocos minutos, mientras que el aeropuerto internacional Pierre Elliott Trudeau queda a aproximadamente veinte minutos en automóvil.
La operación del hotel acompaña esta lógica urbana con servicios claros y funcionales. Concierge, transporte privado bajo solicitud, servicio a habitaciones las 24 horas, salas de reuniones y espacios para eventos privados se integran al ritmo del edificio. Asimismo, la cercanía con Marcus permite extender encuentros hacia lo gastronómico sin salir del conjunto, manteniendo una experiencia continua donde el servicio acompaña sin interrumpir.
D. 1440 Rue de la Montagne, Montréal, QC H3G 1Z5, Canadá
T. +514-843-2500
P. https://www.fourseasons.com/montreal/
IG. @fourseasons









































