Para muchos de nosotros, hoy en día, nos resulta casi cotidiano ver en una pantalla —ya sea chica o grande— toda clase de criaturas extraordinarias, naves y máquinas moviéndose a velocidades que por poco exceden la capacidad de nuestro cerebro para registrarlas, o incluso ciudades completas explotar o transformarse ante nuestros ojos; concebimos, sin mayor dificultad, universos jamás antes vistos. Debido a esta facilidad, hemos olvidado que toda esta tecnología que ha hecho posible crear mundos imaginarios fue, en algún momento, un sueño; uno que comenzó, para ser precisos, en el año 1975, con Industrial Light & Magic.

Industrial Light & Magic, los genios detrás de la magia del cine - mv5bzdyxy2i1ogmtn2y4ms00zmu1ltgyndatoda0mzayyji0n2y2xkeyxkfqcgc-v1-1
Imagen: póster oficial Avatar Fire and Ash

En una galaxia muy, muy lejana

Al lector que cuenta ya con cabellera salpimentada le será fácil recordar la impresión que le causó aquellas primeras escenas de la terrorífica Estrella de la Muerte o el veloz Halcón Milenario; las batallas en el espacio y las épicas luchas con fosforescentes sables. Las personas que con asombro lo vivieron supieron instantáneamente que estaban presenciando un hito en la historia de la cinematografía. Nada volvió a ser igual. Sin embargo, ese fue el resultado de un par de años en los cuales un grupo de outcasts, liderados por el visionario George Lukas, se dedicó en cuerpo y alma a no solo desarrollar, sino inventar cada una de las cámaras, maquinarias, sets, pinturas y maquetas que permitieron lograr esta joya del cine: Star Wars. Episodio IV. Una nueva esperanza.

El nacimiento de la magia

En 1975, Lukas juntó a un pequeño grupo de personas, muchos de ellos recién egresados de la universidad o con poca experiencia en el cine y, con unos cuantos storyboards, les propuso crear los efectos especiales necesarios para contar lo que él llamó una “ópera galáctica”. Sin embargo, a pesar de que algunos de ellos eran ingenieros, maquetistas o aficionados al stop motion, no quedaba para nada claro cómo lo iban a hacer. Era algo completamente nuevo que tenían ellos mismos que inventar.

Pasó un año y mientras George Lukas grababa las escenas de la película con los actores, nuestro recién conformado grupo de artistas geniales lograron crear tres escenas. Era inconcebible, ¡todo ese tiempo y ese dinero para tres escenas! Sin embargo, era tal el nivel de desarrollo tecnológico que habían alcanzado que finalmente lograron terminar los efectos de toda la película para la fecha prevista del estreno. Star Wars Episodio IV es considerada actualmente como una de las películas más taquilleras de la historia y un hito a nivel cinematográfico. 

A partir de ese momento, Lukas se dio cuenta del gran potencial que tenía su entrañable grupo de outcasts y decidió fundar una empresa que se dedicaría, hasta hoy, a crear los más maravillosos efectos especiales. ¿Cómo llamarla? George eligió un nombre que lo dice todo: Industrial Light & Magic

Una historia de grandes logros

Después de la primera película de la saga, vinieron muchas más; y con ellas, nuevos y más grandes retos. Al cabo de los años, ILM fue creciendo y adquiriendo nuevos proyectos que le permitirían a todos los creadores estar empleados de tiempo completo. E.T., Terminator 2, Jurassic Park, Jumanji, Avatar e incluso recientemente el aclamado filme de Guillermo del Toro Frankenstein han sido producciones de ILM. Con más de 2000 colaboradores y 5 sedes en distintas partes del mundo, son actualmente el equipo más influyente en el arte cinematográfico. 

Ahora que estamos próximos a presenciar la nueva edición de los Premios Óscar, ¿conoces qué películas están nominadas para los efectos especiales y son producidas por Industrial Light & Magic?

P. https://www.ilm.com/