
En el mapa de la arquitectura contemporánea en México, el Museo Morelense de Arte Contemporáneo (MMAC) se ha consolidado como una pieza clave, lejos del protagonismo capitalino, donde el entorno es protagonista. Inaugurado en 2018 en Cuernavaca, el recinto alberga una de las colecciones más relevantes de arte contemporáneo del país y propone una reflexión sobre cómo la arquitectura puede convertirse en puente entre ciudad, naturaleza y comunidad.
Diseñado por JSa Arquitectura, despacho liderado por Javier Sánchez Corral y Aisha Ballesteros, la propuesta apostó por generar un sistema urbano abierto: un umbral que conecta el Centro Histórico de Cuernavaca con el barrio de Amatitlán, cuyos orígenes se remontan a más de tres siglos.
Concreto blanco y vacío como gesto urbano
En sus más de 7,000 metros cuadrados, el museo articula salas de exposición, talleres, biblioteca y restaurante a través de volúmenes de concreto blanco aparente que funcionan como contenedores neutros. Estos planos limpios actúan como lienzos donde el arte contemporáneo adquiere protagonismo, mientras los vanos y encuadres revelan fragmentos del entorno natural.

El proyecto no impone una arquitectura icónica aislada del contexto; al contrario, respeta las preexistencias del predio y conserva especies arbóreas como amates, ceibas y casahuates. Incluso el apantle —un antiguo canal de agua— se integra como elemento narrativo dentro del recorrido. Aquí, la arquitectura dialoga con el paisaje.
El conjunto se organiza en seis espacios expositivos flexibles: Galería Principal, el Cubo, Museo Sonoro, Espacio Inmersivo, T1 y T2— capaces de transformarse según las necesidades museográficas.
El jardín como obra colectiva
Uno de los gestos más contundentes del MMAC es su jardín, que ocupa cerca del 80% del terreno, un espacio público de libre tránsito que difumina la frontera entre museo y ciudad. La pregunta surge inevitable: ¿dónde termina el edificio y dónde comienza el paisaje?
El jardín alberga 18 esculturas monumentales de Juan Soriano, figura central del arte moderno mexicano. Su presencia transforma el recorrido en una experiencia inmersiva donde naturaleza y escultura coexisten sin jerarquías.

La colección del museo incluye además más de mil obras entre pintura, obra gráfica, tapices y cerámica, consolidando al recinto como un nodo esencial para comprender el desarrollo del arte contemporáneo en México.
Biblioteca y tejido cultural
Más allá de las salas de exhibición, la biblioteca especializada del MMAC resguarda alrededor de 6,000 ejemplares dedicados al arte moderno y contemporáneo, teoría crítica, museología y arquitectura. Fondos provenientes de colecciones personales de creadores y teóricos mexicanos enriquecen este archivo, que funciona como espacio de investigación abierto al público.
El museo se integra a una red cultural que ha revitalizado Cuernavaca en los últimos años, junto a espacios como La Tallera y Centro Cultural Teopanzolco, que emplean la arquitectura contemporánea como herramienta de regeneración urbana.

Reconfigurar la ciudad
Desde su fundación en 1996, JSa Arquitectura ha promovido intervenciones que buscan rehabilitar y reactivar el tejido urbano mediante proyectos que aprenden del contexto y se adaptan a dinámicas sociales y ambientales cambiantes, siendo el MMAC una encarnación de dicha filosofía.
En tiempos donde la ciudad tiende a fragmentarse, este museo propone lo contrario: un atajo que conecta barrios, un umbral que invita a cruzar y un espacio donde la arquitectura, el paisaje y el arte contemporáneo se entrelazan para producir nuevas formas de habitar.
D. C. Dr. A. Nápoles Gandara, Amatitlán, 62410 Cuernavaca, Mor.




































