La Fondazione Prada en Milán presenta una nueva exposición monográfica del artista belga Thierry de Cordier, titulada NADA. Disponible del 3 de abril al 29 de septiembre de 2025, la muestra artística reúne diez pinturas de gran formato que forman parte de una serie en la que el artista ha explorado, durante más de dos décadas, la idea del vacío como concepto pictórico y filosófico.

El vacío como punto de partida

En las primeras obras de la serie NADA, De Cordier partió de la intención de borrar la imagen de la crucifixión. Sus primeros lienzos negros, lejos de buscar la belleza visual, surgieron como un gesto de cancelación simbólica. Con el tiempo, esta idea evolucionó, transformándose en una exploración más profunda del concepto de la nada, inspirada en los textos del místico español San Juan de la Cruz.

El trabajo resultante presenta superficies monocromas, donde el negro domina la composición, pero nunca como un color plano, ya que la textura y el grosor de la obra crean efectos sutiles que hacen que la superficie se sienta profunda y casi en movimiento, atrapando la mirada del espectador y llevándolo a una reflexión introspectiva. En algunas de estas pinturas, el artista sustituye la inscripción INRI por la palabra NADA, reforzando el carácter conceptual de la serie.

El montaje

La exposición artística fue concebida específicamente para la Cisterna de Fondazione Prada, un espacio de arquitectura postindustrial compuesto por tres salas. En este entorno con techos altos e iluminación natural, las obras adquieren una dimensión monumental y generan un ambiente que evoca lo sacro. La exhibición presenta un tríptico de gran escala, mientras piezas de formato menor se ubican en nichos laterales.

El lenguaje pictórico de Thierry

El artista belga contemporáneo ha desarrollado su obra entre la pintura, la escritura y el pensamiento filosófico. Sus paisajes oscuros, marcados por cielos grises y mares profundos, han sido comparados con la tradición romántica, aunque su evolución hacia la abstracción responde a una búsqueda personal más cercana a lo místico.

Aunque a primera vista podrían considerarse pinturas abstractas, las obras de Thierry de Cordier mantienen una conexión con la tradición figurativa. En trabajos anteriores, exploró paisajes marinos y rurales, influenciado por la pintura china antigua y la melancolía luminosa del norte de Europa. Esta búsqueda de lo esencial lo llevó a reducir su lenguaje visual, hasta llegar a estos lienzos donde el negro profundo actúa como un espacio abierto a la interpretación.

A lo largo de su trayectoria, ha expuesto en instituciones como el Centre Pompidou, el BOZAR en Bruselas y la Bienal de Venecia, donde representó a Bélgica en 1997 y participó en la muestra Il Palazzo Enciclopedico en 2013.

En NADA, su serie más radical, el artista parece haber encontrado la síntesis de su visión: una pintura contemporánea que no representa, sino que sugiere; un espacio que no describe, sino que absorbe; una obra que no da respuestas, sino que abre preguntas filosóficas.

Si visitas Milán este año, la Fondazione Prada ofrece la oportunidad de experimentar una de las exposiciones más impactantes de arte contemporáneo en 2025.

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