La llegada de la primavera está siempre pintada de expectativa y alegría por el inicio de un nuevo ciclo. Dejamos atrás la temporada en la que nos resguardamos del frío con una cobija y un libro, mientras tomamos un chocolate caliente y admiramos un paisaje natural más ralentizado. El invierno es una época de conservación, reflexión y cuidado personal. Sin embargo, con el cambio de temperatura, los animales y las plantas despiertan poco a poco; y de esa misma manera, nuestras ganas de salir a respirar el aire tibio y a recibir la luz del sol. 

Protips para una dieta de primavera-verano - butterfly-siting-vibrant-flower-1
Foto: Freepik

Junto con estos cambios, debemos también hacer modificaciones en nuestra dieta que nos permitan seguir el ritmo y cubrir nuestra ingesta óptima de nutrientes. Por ello, ahora te compartimos 3 protips para una dieta saludable en esta temporada de primavera-verano.

1. Consume más líquidos

Una de las claves indispensables para sentirse bien en la temporada de calor es cumplir con el requerimiento adecuado de líquidos, especialmente de agua natural. Como es bien sabido, el cuerpo humano está compuesto en su mayoría por agua entre 50 y 70%, dependiendo del sexo de la persona; y es de suma importancia, ya que el agua es fundamental para el transporte de nutrientes, la regulación de la temperatura corporal, la lubricación de las articulaciones, la eliminación de desechos, así como para el mantenimiento de la salud natural de la piel. 

Es recomendable que un adulto consuma de 1.5 a 2 litros de agua al día (y no, las 18 tazas de café que te tomas en la oficina no cuentan como agua, ya que el café es diurético y hace que vayas más al baño). Sin embargo, si no eres fan de cargar con tu termo, puedes también intercalar el agua natural con agua mineral con sabores artificiales, siempre y cuando sean bebidas sin azúcar.

2. Métele color a tu plato

En la mayor parte del planeta, esta temporada es ideal para cosechar todo tipo de frutas y verduras, por lo que no te costará mucho encontrar platillos que las incluyan a montones. Una de las ventajas de este grupo de alimentos es que precisamente contiene gran cantidad de agua y fibra, lo que te permitirá tener un sistema digestivo óptimo y mayor energía durante el día. Puedes ponerte creativo y hacer paletas congeladas de sandía o mango con chamoy y chile piquín, así tendrás un snack saludable para lidiar con los antojos de media tarde y, de paso, amortiguas el calor.

3. Pasa menos tiempo en la cocina

Este aspecto suele ser ignorado por muchas personas, pero también es muy importante. Durante el otoño y el invierno, nuestro cuerpo necesita más calorías y se nos antojan más platillos calientitos llenos de sabores que nos apapachan el alma; sin embargo, la primavera se trata de tomar los alimentos tal cual la naturaleza nos los regala. Elige comer ensaladas frescas, pasta fría con vegetales ligeramente cocidos y bowls de yogurt con fruta. Aprovecha el momento para salir un poco de la cocina y tómate ese tiempo extra para observar el florecimiento de la temporada.

Y lo más importante: la primavera nos recuerda que sin importar qué tan difícil hayan sido los meses pasados, todo se renueva. Esta época del año nos enseña que la vista debe ir siempre al frente, que no todo lo que se seca muere y que la vida sigue aquí para regalarnos las más hermosas de las flores y los colores más alegres.