Vista aérea del restaurante Tetetlán en el Pedregal: comensales sobre suelo de cristal que revela la roca volcánica, muros de piedra decorados con textiles artesanales y vegetación en doble altura.

“El yoga es geometría corporal; la arquitectura de Barragán es geometría de luz; la cocina de producto es geometría de sabores. Tetetlán es el lugar donde estas geometrías se encuentran.”

Tetetlán ocupa las antiguas caballerizas de la Casa Prieto López (hoy Casa Pedregal), una de las obras más importantes de Luis Barragán. El espacio, rescatado por el coleccionista César Cervantes, no funciona como un centro cultural estático, sino como un engranaje de actividades cotidianas donde es posible desayunar, practicar yoga, escuchar vinilos, adquirir objetos mexicanos o leer en su biblioteca. Habitar Tetetlán es, ante todo, un ejercicio de atención.


La experiencia Tetetlán en breve

Este mapa visual te ayudará a recorrer los pilares del espacio:

DimensiónElemento claveValor de la experiencia
ArquitecturaPiso de cristal sobre lavaVer los cimientos del Xitle bajo tus pies
GastronomíaMaíz criollo y nixtamalEl rigor de la materia prima como verdadero lujo
BienestarLa shala de yogaInmersión física entre piedra volcánica y silencio
CulturaBiblioteca y fonotecaUn refugio analógico de arte y escucha activa

El espacio: geometría de luz

En Barragán, la luz no es algo que entra por una ventana; es un material de construcción más, tan tangible como la piedra. Las dobles alturas funcionan como el pulmón del edificio, permitiendo que el aire y la luz respiren a través de la verticalidad.

Al descender hacia el restaurante, el suelo de cristal transparente te separa por milímetros de la roca volcánica del Xitle. No es solo un detalle visual, son los cimientos del lugar. Caminar sobre ellos invita a ser consciente de la topografía del Pedregal y del respeto que el arquitecto tuvo por este terreno. Es una arquitectura que no cubre la tierra, sino que la exhibe, encarnando la “belleza en la aspereza”.


Geometría de sabores: identidad biocultural

En el restaurante, la identidad de la carta es biocultural. El lujo reside en la trazabilidad y en el rigor de la materia prima. El espacio realiza su propia nixtamalización, garantizando la pureza del maíz criollo.

Menú de desayunos: nutrición y tradición

EnfoquePlatos destacadosSensación
Nutrición funcionalBowls de açaí, matcha, yogurt de coco, kéfirLigereza y textura para un inicio consciente
El comal y el granoTetelas, tlayudas, huaraches, sopecitosLa base del nixtamal en preparaciones honestas
Los clásicosChilaquiles, huevos, omelette, molletesLa tradición de la mañana mexicana

Comida y cena: contrastes y texturas

A medida que el día avanza, la cocina explora la milpa y la identidad local:

  • Entradas de raíz: elotes, esquites y plátano macho tatemado.
  • Estructura del plato: sopa de tortilla, de hongos o fideo seco negro.
  • Especialidades: tacos de aguacate tatemado, escamoles y pizzas de masa artesanal.

La experiencia se complementa con café de especialidad, bebidas fermentadas (kombuchas y kéfir), cocteles y cacao grado celestial, entre otras bebidas que, al igual que los demás elementos, mantienen coherencia con el bienestar físico y el rigor sensorial que define a Tetetlán.

La shala: geometría corporal

Si el restaurante es el centro de gravedad social, la shala es el espacio de la introspección. Ubicada en las antiguas caballerizas, la estructura impone una sobriedad natural: muros de piedra volcánica y techos de madera maciza.

“Lo que destaca de esta shala es su aislamiento sonoro. Al cerrar la puerta el silencio es total; es una cápsula acústica que permite que la respiración y el movimiento sean el único referente sensorial.”

El techo, convertido en un tragaluz, permite que la luz natural caiga de forma directa, revelando la textura de la piedra con una claridad que cambia según la posición del sol. Aquí el yoga deja de ser una actividad aislada para convertirse en un acto de presencia física.

El refugio analógico: materia y memoria

Tetetlán propone un regreso a lo tangible a través de su archivo sensorial, diseñado para la permanencia:

  1. La biblioteca: resguarda más de 8,000 ejemplares especializados en arte, arquitectura y diseño que rodean al comensal de forma activa.
  2. La fonoteca: una vasta selección de vinilos y una consola de época que invitan a la escucha activa, alejándose del ruido de fondo.
  3. Tienda de Barro: documenta oficios mexicanos a través de piezas seleccionadas por su manufactura y la honestidad de sus materiales.

Tetetlán es un punto de aterrizaje. Un recordatorio de que la belleza reside en la estructura de lo necesario bien ejecutado. Aquí, la piedra es piedra, el libro es papel y el ritual es físico.


Información práctica

IG. @tetetlan

D. Av. de Las Fuentes 180 – B, Jardines del Pedregal, CDMX.

T. +52 55 5668 5335

P. tetetlan.com