
Inspiradas en la botánica, los mitos y los contrastes del continente americano, las fragancias de Xinú nacen de un proceso creativo que privilegia el tiempo, la precisión y la emoción. El resultado: un universo olfativo sutil, profundamente expresivo y alejado de lo efímero.

En un mundo obsesionado con la novedad constante, la firma mexicana elige ir a contracorriente. Como explica una de sus fundadoras, Verónica Alejandra Peña, Xinú no responde a calendarios de lanzamiento, sino a la inspiración. “Siempre estamos explorando y cuando nos encontramos frente a un acierto, lo compartimos en forma de producto”.
Cada fragancia surge de una intuición, una imagen o una emoción ligada al imaginario del continente americano, entendido no solo como geografía, sino como una suma de botánica, cultura, mitos, colores y expresiones artísticas. Monstera, por ejemplo, evoca la humedad verde de las selvas tropicales; Copála rinde homenaje a los rituales mesoamericanos a través de resinas sagradas.

Para Xinú, la perfumería es un ejercicio de observación y respeto hacia el territorio. Los procesos son orgánicos y pausados, y solo cuando imagen y aroma alcanzan un punto de confluencia, la fragancia se formula. Cada lanzamiento es, así, una pieza cuidadosamente pensada.





































