
Entre disfraces, cocteles y una pista de baile que permaneció encendida hasta la madrugada, Bacardí celebró Halloween en Estudios Maravilla.

A las ocho de la noche, una larga fila de brujas, vampiros, sirenas y personajes difíciles de identificar rodeaba la entrada de Estudios Maravilla. La fiesta apenas estaba por comenzar, las puertas aún no abrían, pero afuera ya se podía anticipar el ambiente.
Lo más divertido de una fiesta de Halloween es observar los disfraces; algunos cuidadosamente elaborados, otros cargados de humor, todos con una historia detrás.
Adentro, un coctel de bienvenida coronado con una gomita de vampiro marcaba el inicio de Bacardí Sessions, edición Halloween. Este año, la celebración giró alrededor de los fantasmas, protagonistas de la botella de edición especial presentada durante la noche. Suspendidos del techo, aparecían y desaparecían sobre los asistentes, subiendo y bajando al ritmo de la música, mientras las proyecciones extendían su presencia por todo el espacio.

Entre una barra de cocteles, otra dedicada a las cubas y una Bacardí Shop, los invitados recorrían el lugar encontrándose con personajes tan inesperados como sus propios disfraces. Uno de ellos circulaba entre la multitud repartiendo Bacardí Jamaiquita, sumándose al particular elenco de la noche.
La creatividad de los asistentes merecía su propio reconocimiento. Había varios Michael Jackson, ángeles de Victoria’s Secret, payasos, fantasmas y criaturas de todo tipo. Cada rincón parecía ofrecer una nueva oportunidad para detenerse y mirar, tomarse una foto reconocer alguna referencia. Halloween tiene esa cualidad: durante unas horas, las personas se permiten convertirse en alguien más, y la fiesta adquiere una personalidad imposible de reproducir cualquier otra noche del año.

La música comenzó a tomar protagonismo con Chusi, quien apareció con un divertido disfraz inspirado en Bacardí. Su selección puso a bailar a los primeros grupos y, poco a poco, la pista empezó a llenarse. La noche iba avanzando sin mucha conciencia del reloj entre la música, las conversaciones, los encuentros inesperados entre amigos, conocidos y fotografía de grupo.
A las once llegó el turno de Walshy Fire de Major Lazer. Para entonces, el público estaba más que preparado. Su presentación llevó la energía de la fiesta a otro nivel, con una mezcla de pop, reggaetón y éxitos en español que los asistentes cantaban casi tan fuerte como bailaban. La pista se convirtió en el centro de todo, disfraces que horas antes habían desfilado por el lugar ahora se mezclaban bajo las luces, sin que nadie quedara al margen de la música.

Ya entrada la madrugada, DJ Ansiedad tomó el relevo para cerrar la celebración entre la una y las dos y media. Todavía había quienes encontraban energía para una última canción, una última fotografía o un último baile.
Así terminó una edición de Bacardí Sessions edición Halloween en la que los fantasmas fueron los anfitriones y los disfraces, parte esencial del espectáculo. Al salir de Estudios Maravilla, quedaba esa sensación familiar de las buenas fiestas. La noche había pasado demasiado rápido. Esperamos con ansias ya la cita del próximo año.




































