Thomas Laird y los murales del Tíbet
Thomas está obsesionado. Se le ve con un corazón inquieto, pero con una mirada incesante y pacífica. No deja de observar aquellos murales tibetanos que le han hecho dialogar como nunca con su espíritu. No deja de pensar en el decimocuarto dalái lama, con el que compartió 60 horas de charlas en el lapso de dos años. Hermosas ventanas al conocimiento y a la meditación. Así accedió a la memoria que está presente en cada respiración humana.


























































