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Mundial de Rusia 2018: el verdadero ganador

El Mundial Rusia 2018 concluye y hay un claro ganador: Vladimir Putin. Aunque para los aficionados lo más importante es el deporte, para otros, los eventos deportivos de carácter internacional son una excelente oportunidad para observar la política que los rodea.

La diplomacia y los deportes tienen una historia bastante unida. En primer lugar, por- que el país anfitrión de un mega evento como las Olimpiadas o el Mundial, siempre tiene mucho que ganar o perder, pues los ojos del mundo están en él y puede aprovechar para sobresalir. El ejemplo perfecto es Brasil. Cuando el país sudamericano se postuló para ser sede del Mundial de 2014 y las Olimpiadas de 2016, pasaba por un momento de gloria económica y política y, cuando su candidatura salió ganadora para ser la sede de ambos eventos, recibió un empujón para afirmar su lugar entre los gran- des líderes del mundo.

En segundo lugar, porque en estos eventos los deportistas y ciudadanos también se politizan y aprovechan estos foros para hacer denuncias o declaraciones importantes, que tal vez no tendrían tanto impacto en otros escenarios. El ejemplo más famoso es el de Jesse Owens, el corredor afroamericano que viajó a las Olimpiadas de Berlín en 1936 para dejar claro que era el mejor corredor del mundo, sin importar que la sede fuera gobernada por el nazismo. Un ejemplo menos conocido, pero no menos importante, se vivió en el Mundial de Argentina de 1978. En ese entonces, el país era gobernado por una junta militar que desapareció a miles de opositores. Para demostrar su descontento ante la situación, los encargados de pintar los postes de las porterías les marcaron una franja negra hasta abajo, un símbolo que demostraba el luto nacional, en una protesta silenciosa.

En este Mundial, la política también estuvo presente y desde mucho antes de que se eligiera la sede. De hecho, Rusia nunca fue el país favorito para ser el anfitrión y, cuando la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) anunció que había ganado, sorprendió al mundo. Por esto, Rusia ha obtenido bastantes beneficios.

Las ganancias se pueden ver en dos ámbitos: el nacional y el internacional. En primer lugar, el Mundial de Rusia fortaleció a Putin al interior de su país, pues le sirvió para reafirmar a sus ciudadanos que el camino por el que ha llevado al país durante los últimos años ha sido el correcto. En segundo lugar, el Mundial fortaleció a Rusia ante el mundo, pues en el marco del evento, Putin firmó acuerdos importantes y recibió a personalidades como el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán o el Secretario General de la ONU, António Guterres.

En conclusión, Putin fue el ganador, pues ante el mundo, demostró que Rusia sigue siendo un país poderoso, que merece un lugar en la mesa de negociación de los temas más importantes para la agenda internacional y que, aunque el llamado “occidente” le dé la espalda, siempre habrá alguien que le dé la mano.

Fuentes

“The Mixed Record of Sports Diplomacy”, Council on Foreign Relations, 2018 https://www.cfr.org/interview/mixed- record-sports-diplomacy

“The political message hidden on the goal- posts at the 1978 World Cup”, The Guardian https://www.theguardian.com/football/in-bed-wi- th-maradona/2017/jul/05/1978-world-cup-argentina-political-protest-goalposts

“Amid the World Cup, Vladimir Putin sco- res some diplomatic goals”, CNN, 2018 https://edition.cnn.com/2018/06/20/euro- pe/putin-russia-world-cup-diplomatic-goals- intl/index.html

Michael Barbaro, “The World Cup’s Mysterious Path to Russia”, en The Daily – The New York Times, June 22, 2018.

Texto por Mercedes Migoya @mercedesmigoya
Ilustración por @camdelafu