
Ubicado en la Condesa, Oly nace como un espacio donde la cocina, el diseño y la vida en altamar convergen de manera natural. Más que seguir una tradición gastronómica específica, el restaurante construye su identidad a partir de experiencias reales: recetas, ingredientes e ideas descubiertas mientras se navega por distintos destinos del mundo.
El proyecto comenzó entre tres amigos: un restaurantero, un arquitecto y una chef con la intención de crear un lugar cálido, relajado y cercano, pensado casi como una casa donde compartir comida sencilla, pero ejecutada con precisión. Con el tiempo, esa visión evolucionó gracias a una pasión compartida por el mar y la navegación.
Detrás de Oly se encuentra una chef originaria de Dorset, Reino Unido, quien junto a su pareja divide su vida entre Ciudad de México y distintos recorridos en velero alrededor del mundo. Durante varios meses al año viven en altamar, explorando mercados locales, técnicas e ingredientes que después sirven como inspiración para el menú del restaurante. Muchas de esas ideas son desarrolladas desde el barco y posteriormente reinterpretadas junto a su equipo en CDMX.

El resultado es una cocina fresca, ligera y en constante movimiento. Oly entiende la comida como una experiencia colectiva inspirada en la cultura mediterránea, donde compartir la mesa forma parte esencial del ritual. Su propuesta se basa en ingredientes de temporada, preparaciones simples y una conexión directa con el mar.
Más que definirse como un restaurante mediterráneo tradicional, Oly responde a un estilo de vida. Cada platillo parte de una idea sencilla: cocinar con lo que se tiene disponible, en el lugar y momento presente.
Entre los platos más representativos destacan el ajo blanco con uvas, una sopa fría del sur de España preparada con almendra, pan y ajo, terminada con aceite de oliva extra virgen y vinagre balsámico blanco; así como el capellini al limón amarillo, una pasta acompañada por un caldo elaborado con hojas, jugo y zest de limón para resaltar el ingrediente en todas sus dimensiones.


La experiencia se complementa con un ambiente relajado y cuidado, pensado para largas comidas, tardes de vino y encuentros espontáneos. Sin pretensiones, pero con atención absoluta al detalle, Oly busca sentirse como comer en casa de alguien cercano, aunque con una ejecución impecable.
El espacio también incorpora una colección de arte en crecimiento que forma parte de la experiencia del restaurante. Incluye diseño de jardín por Maria Kalach, cerámica de Mariana Valandrano de KHE Studio y obra de artistas como Josele T. Cesarman, Nettle Grellier, Meryl Yana y Manuela Garcia.
Con una filosofía centrada en compartir, explorar y disfrutar, Oly conecta lo que sucede en el mar con lo que llega a la mesa a través de una cocina honesta, fresca y profundamente ligada al viaje.





































