
Luis Barragán dejó una de las obras más reconocibles de la arquitectura mexicana, pero esta vez la mirada está puesta en algo más personal: en el hombre detrás de sus casas, jardines y espacios.
De ahí parte El Oráculo de la Belleza, una instalación presentada en Casa Rosa Polanco que reúne a distintos creativos alrededor de la figura de Barragán. La propuesta no busca recrear su arquitectura, sino acercarse a algunas de las cosas que estaban detrás de ella: el color, la materia, las formas y los objetos.
La instalación reúne el trabajo de Juan Pablo Lascurain, Raúl de la Cerda, Melania Chavarría, Prince Lauder, Laguna Cyprien y Barón & Vicario, cada uno desde una disciplina diferente.
Juan Pablo Lascurain, arquitecto y creador de MUGAK, trabaja para esta instalación con cartón, papel y piñatas. Son materiales ligados a una tradición muy mexicana que el artista lleva a otro contexto, explorando sus posibilidades a través del color, la geometría y las formas. La piñata, normalmente relacionada con la celebración y lo efímero, aparece aquí como una pieza capaz de transformar el espacio.
La materia también es el punto de partida de Raúl de la Cerda, diseñador mexicano y fundador de Barón & Vicario. Su trabajo busca colaborar con pequeños talleres artesanales mexicanos y desarrollar junto a ellos objetos contemporáneos. En sus proyectos hay una constante exploración de materiales y técnicas, pero también un interés por conservar el conocimiento de los oficios y reconocer a las personas que están detrás de cada pieza.

Melania Chavarría, diseñadora textil y de moda, lleva la conversación hacia el color, las texturas y la relación entre moda y arquitectura. Su proyecto matching.melania nació a partir de su interés por la arquitectura de Ciudad de México y se ha convertido en un registro donde se cruzan diseño, arte, moda y cultura. Su trabajo parte de combinar colores, formas, estampados y texturas para crear nuevas relaciones entre lo que vemos y el espacio que habitamos.
En el caso de Prince Lauder, la conexión aparece a través del collage. El artista visual mexicano trabaja con fotografías, formas y fragmentos que reorganiza para crear nuevas imágenes. Sus composiciones juegan con la geometría, el color y la repetición, elementos que también fueron importantes en la obra de Barragán.
El aroma también forma parte de la instalación. Laguna Cyprien, creada por Katarina y Marijose, trabaja con objetos y fragancias para convertir momentos cotidianos en pequeños rituales. La marca combina referencias mexicanas y suecas y parte de una idea muy sencilla: que los objetos que tenemos cerca también pueden cambiar la manera en que vivimos nuestros espacios.
Barón & Vicario, por su parte, lleva esta conversación al diseño de objetos. La marca fundada por Raúl de la Cerda trabaja junto a talleres mexicanos para desarrollar piezas que mezclan técnicas tradicionales y diseño contemporáneo. Sus proyectos parten de los materiales y de los procesos para crear objetos que mantienen una relación con el lugar y con las manos que los hicieron.
Lo interesante de El Oráculo de la Belleza está precisamente en reunir todas estas miradas en un mismo espacio. Una piñata, una pieza de mobiliario, un collage, una propuesta de moda o un aroma pueden convertirse en otra forma de acercarse a Barragán sin intentar copiarlo.



La instalación funciona así como un homenaje, pero también como una reinterpretación. Cada uno de los participantes toma un elemento relacionado con la obra y la forma de mirar de Barragán y lo lleva a su propio lenguaje.
Porque detrás de sus casas, jardines y muros de color había también una forma muy personal de observar lo que tenía alrededor. El Oráculo de la Belleza parte de ahí para volver a mirar a Luis Barragán desde una perspectiva más cercana y llevar algunas de sus ideas a otros campos creativos





































