
Hay un momento en cada set de Alexandthere en que el cuarto entero deja de pensar. No es un drop, no es un clímax fabricado. Es algo más sutil: el beat llega a su punto exacto, y el cuerpo responde antes que la cabeza. Eso no se aprende en un tutorial. Se construye con años, con criterio, con un oído que entiende que la música electrónica no es ruido de fondo es la nueva bandera de una generación.

La historia detrás de la musica electrónica
Para entender a Alejandro Ciuk hace falta entender el mundo de musíca electrónica que lo inspiró. La música electrónica no llegó un martes y conquistó todo. Llegó despacio, desde los laboratorios de experimentación sonora de París y Colonia en los años 50 y 60, donde compositores vanguardistas jugaban con cintas magnéticas y sonidos que ningún instrumento convencional podía producir. Llegó de los sintetizadores de los 70, de Kraftwerk construyendo el futuro desde Düsseldorf. Llegó de los sótanos de Chicago en los 80, donde el house nació como música negra, queer, marginal y profundamente libre. Llegó del techno de Detroit, frío y preciso como la maquinaria industrial que lo inspiró.
Llegó, y no se fue. Se quedó, mutó, se ramificó en decenas de subgéneros como: house, techno, minimal, trance, deep, afro, y hoy domina festivales de cientos de miles de personas, playlists de streaming y, sobre todo, noches inolvidables.
Es en ese linaje donde vive Alexandthere. Lo que empezó como experimentación académica en laboratorios europeos terminó siendo la banda sonora de una generación que no quiere solo escuchar música: quiere vivirla, sentirla en el pecho, en los pies, en el estado de trance colectivo que solo ocurre en una pista de baile cuando el DJ acierta. Ciuk es de los que acierta.

Alexandthere como arquitecto del sonido
Dentro de este universo, hay nombres que construyen la escena ladrillo por ladrillo. Alejandro Ciuk, conocido en los decks como Alexandthere, es uno de ellos. No es el tipo de artista que llegó a tocar y ya. Ciuk es músico, curador, socio y, en muchos sentidos, uno de los responsables de que la escena electrónica en México tenga el nivel que tiene hoy. Su firma sonora es clara: house profundo con texturas minimal, ritmos que entran despacio y no te dejan ir, sets que construyen atmósferas en lugar de simplemente encadenar tracks. No hay prisa en lo que hace. Hay intención. Como DJ residente del Looloo Club en la Ciudad de México, Alexandthere no es un headliner que aparece y desaparece. Es la columna vertebral de una propuesta musical que va más allá del evento de fin de semana. Es quien entiende que un club vive o muere por su identidad sonora, y que esa identidad hay que cuidarla noche a noche. Pero la visión de Ciuk no se detiene en la cabina. Su impronta como socio del Looloo y del Essex refleja algo que los mejores de esta industria entienden: que los espacios donde suena la música importan tanto como la música misma. La acústica, la iluminación, el flujo del lugar, la sensación de que estás en algún sitio diseñado para que algo ocurra. Eso no es accidente. Es criterio.

Los stages que importan
El calibre de un artista también se mide por los escenarios que lo llaman. En ese sentido, el currículum de Alexandthere habla por sí solo. Ha tocado en el EDC, uno de los festivales de música electrónica más grandes del planeta, donde las producciones alcanzan otra dimensión y la exigencia al DJ es proporcional. Ha pasado por Tomorrowland, referente global del género desde Boom, Bélgica, donde tocar ya es una declaración de posicionamiento dentro de la escena mundial. Ha sonado en Zamna Tulum, ese festival que convirtió la selva maya en uno de los venues más buscados del circuito internacional. En Trópico y Akamba, festivales que definen temporadas en México. En Burning Man, esa anomalía cultural en el desierto de Nevada donde la música no es entretenimiento sino ritual. En Mayan Warrior, la plataforma artística que lleva décadas fusionando cultura, tecnología y sound design en algo que difícilmente tiene comparación.
Lo que conecta todos esos sets (el festival masivo, el club íntimo, el desert party) es una coherencia de criterio. El mismo oído que construye una noche en Looloo es el que suena en Tomorrowland. No hay una versión comercial y una versión “real”. Hay un artista con un punto de vista.

Looloo: el hogar que construyó la escena
Hablar de Alexandthere sin hablar del Looloo sería contar la mitad de la historia. Ubicado en Londres 195, en la Colonia Juárez de la Ciudad de México, Looloo no es un club más en la oferta nocturna de CDMX. Es, posiblemente, el espacio que mejor representa lo que la música electrónica underground puede ser cuando está bien ejecutado.

Lo que hace a Looloo singular no es solo su sistema de sonido de alta gama que es impecable ni su diseño de iluminación, que transforma el espacio según la noche, sino su capacidad de mantener una identidad sin volverse rígido. El club tiene personalidad sin ser excluyente. Tiene criterio sin ser elitista. La programación lo demuestra. Por el escenario de Looloo han pasado más de 125 artistas de alcance internacional: Solomun, Four Tet, Floating Points, Jamie Jones, Maceo Plex, Lee Burridge, Mind Against, Adriatique, Blond:ish. Nombres que cualquier melómano de la escena electrónica reconoce de inmediato, artistas que llevan años construyendo catálogos y reputaciones que trascienden la moda.

Pero Looloo también entiende que la escena no puede vivir solo de nombres consagrados. Por eso le da espacio a talentos emergentes que están encontrando su voz dentro del house y el techno. Artistas que necesitan un escenario que los tome en serio, un público que los escuche con atención, un contexto que les permita crecer sin traicionar lo que son. Ese equilibrio, lo que lleva años en la escena junto a lo que recién está apareciendo, es exactamente lo que mantiene viva a cualquier cultura musical.
Una generación que baila, pero también escucha
Hay una tendencia fácil y equivocada a reducir la música electrónica a sus versiones más masivas y comerciales: el drop predecible, el festival de estadio, el DJ que cobra más por foto que por set. Eso existe. Pero no es lo que define al género, del mismo modo en que el pop más banal no define a la música en general.
Lo que define a la escena electrónica en su mejor versión, la que representa Alexandthere, la que vive en Looloo, es otra cosa. Es la búsqueda de un estado, no de un momento. Es la diferencia entre una canción que dura tres minutos y un set que te lleva a algún lugar que no sabías que existía. Es la disciplina de construir en lugar de impactar. Esta generación tiene eso claro. Sabe distinguir entre un DJ que mezcla tracks y un artista que construye experiencias. Busca los clubs que cuidan el sonido, los lineups que sorprenden, los espacios donde el criterio musical no está subordinado al ticket promedio. Y en esa búsqueda, inevitablemente, termina en un lugar como Looloo. Termina escuchando a alguien como Alexandthere.





































