La experiencia culinaria comienza antes del primer bocado. El peso de una pieza entre las manos, su textura, la manera en que recibe los ingredientes e incluso el espacio vacío alrededor de ellos pueden modificar nuestra percepción de un plato. Ana Roquero lleva décadas observando esa relación entre objeto y usuario y, durante los últimos años, la ha trasladado a uno de los terrenos más creativos del diseño contemporáneo: la gastronomía.

Nacida en Bilbao en 1963, Roquero estudió Bellas Artes y posteriormente Diseño Industrial. Fue precisamente durante sus años de formación cuando un ejercicio para diseñar una cubertería terminó revelándole el camino que quería seguir. Frente a la creación puramente contemplativa, descubrió que le interesaba diseñar objetos capaces de resolver necesidades y formar parte de la vida cotidiana.

Ana Roquero: cuando el plato también forma parte de la receta - 02-roquero-b
Foto: cortesía de Cookplay

“Soy diseñadora industrial de las que se lo cree de verdad. Cada elemento debe valer para algo y tener un porqué”, ha explicado sobre esa manera de trabajar.

Del diseño industrial a la alta gastronomía

Antes de llegar a la mesa, Roquero pasó cerca de 25 años trabajando en diseño industrial. Fundó junto con otros socios la consultora Item a finales de los ochenta y, posteriormente, creó Linkdesign, desde donde desarrolló proyectos para sectores tan diferentes como los electrodomésticos, las máquinas expendedoras y los dispositivos médicos.

El cambio llegó cuando comenzó a observar lo que estaba sucediendo en la gastronomía española. La cocina se había convertido en uno de los grandes laboratorios creativos del país y nombres como Ferran Adrià estaban modificando no solamente qué se comía, sino la forma de presentarlo y experimentarlo.

En 2014 fundó junto con Thibault Paoulou Cookplay, una firma nacida en Bilbao con la intención de replantear la vajilla contemporánea. Su primera colección, Jomon, obtuvo ese mismo año un Red Dot Design Award. Desde entonces, Roquero ha desarrollado un lenguaje reconocible: piezas orgánicas, asimétricas y sensuales que cuestionan la geometría tradicional del plato sin sacrificar su función.

Ana Roquero: cuando el plato también forma parte de la receta - captura-de-pantalla-2026-08-12-a-las-23643pm
Foto: cortesía de Cookplay

Ella misma define su estética desde esa aparente contradicción: “Me gustan las cosas tranquilas, puras y gráficas pero sensuales y orgánicas al mismo tiempo”.

Diseñar para el chef

La relación entre Ana Roquero y la gastronomía no consiste únicamente en colocar objetos bonitos sobre una mesa. Cookplay trabaja pensando en la vajilla como una herramienta que puede ampliar las posibilidades creativas del cocinero.

Jordi Roca, por ejemplo, utilizó una pieza doble de la colección Jomon para presentar uno de sus postres. Las vajillas de Roquero también han llegado a las mesas de restaurantes vinculados con nombres como Juan Mari Arzak, Martín Berasategui y Eneko Atxa, mientras que la lista internacional de clientes de Cookplay incluye a Gordon Ramsay, Anne-Sophie Pic, Michel Bras, Gastón Acurio y Quique Dacosta. La firma asegura trabajar con más de 1,500 clientes y tener presencia en más de 60 países.

Ana Roquero: cuando el plato también forma parte de la receta - captura-de-pantalla-2026-08-12-a-las-23656pm
Foto: cortesía de Cookplay

Esa conversación continúa evolucionando mediante proyectos hechos a medida para restaurantes. En 2025, por ejemplo, Roquero desarrolló Redoli para el restaurante Poble Nou de Miguel Martí en el Roig Arena de Valencia, tomando como punto de partida antiguos símbolos relacionados con los arrozales y zonas pesqueras valencianas. El resultado resume una idea recurrente en su trabajo: el plato puede contar algo sobre el lugar incluso antes de recibir la comida.

Porcelana, naturaleza y nuevas formas de comer

La porcelana ocupa un lugar central en su trabajo. Para Roquero, su durabilidad también puede entenderse como una forma de sostenibilidad: un buen objeto no necesita reemplazarse constantemente y puede permanecer durante generaciones. Paralelamente, Cookplay ha experimentado con materiales biodegradables, como la fibra procedente de residuos de caña de azúcar utilizada en su colección Chikio.

Naturaleza y funcionalidad terminan encontrándose en sus formas. Algunas parecen piedras erosionadas, hojas, conchas u organismos marinos sin imitarlos literalmente. En lugar de imponer al chef una superficie convencional, sus curvas y volúmenes abren nuevas posibilidades para emplatar, compartir y comer.

Ana Roquero: cuando el plato también forma parte de la receta - captura-de-pantalla-2026-08-12-a-las-23719pm
Foto: cortesía de Cookplay

Después de décadas diseñando objetos, quizá ahí esté la aportación más interesante de Ana Roquero: entender que el plato no tiene por qué desaparecer debajo de la comida. Puede participar en ella.

Porque en la gastronomía contemporánea el diseño también se sirve a la mesa.