LAS FLORES DE MÉXICO
Debieron de ser las rosas cultivadas a cielo abierto, o quizás las buganvilias eternamente florecidas de Cuernavaca, en medio de la tibia brisa que recorre la llanura, antes de perderse nuevamente en la sierra de Chichinautzin, las que le dieron colorido mágico al momento de inspiración que Gabriel García Márquez vivió aquel enero de 1965, […]



























































