En un momento donde las fronteras entre tecnología, narrativa y conservación se vuelven cada vez más difusas, Forasteras, dos expedition storytellers chilenas, presentan En Chile Cabe un Planeta, una pieza audiovisual filmada íntegramente con iPhone 17 Pro que propone una nueva manera de mirar el territorio chileno.

Creado por Camila Rikli y Teresita Pérez, , el proyecto parte de una premisa poderosa: pocos países concentran una diversidad ecológica tan extrema en un solo mapa. En Chile conviven el desierto más árido del planeta, bosques templados lluviosos, miles de kilómetros de costa y la entrada natural hacia la Antártica. Ecosistemas distintos, pero profundamente conectados.

Lejos de funcionar como una campaña turística tradicional, En Chile Cabe un Planeta observa a Chile como un sistema vivo. El deshielo impacta al océano, el océano regula climas, los bosques capturan humedad y carbono, y todo forma parte de una misma conversación natural.

El proyecto fue desarrollado por Forasteras bajo su sello característico de expedition storytelling: viajes largos, trabajo en terreno, inmersión local y una narrativa donde la experiencia importa tanto como la imagen. Durante meses recorrieron distintos paisajes del país registrando escenas en condiciones exigentes, desde viento patagónico hasta jornadas remotas de grabación.

Uno de los aspectos más llamativos es que toda la producción fue realizada con iPhone 17 Pro, demostrando cómo la tecnología móvil de última generación puede integrarse a estándares cinematográficos y documentales. Portabilidad, rapidez de reacción y alta calidad de imagen permitieron capturar momentos espontáneos en lugares donde montar equipos tradicionales muchas veces no es viable.

El resultado es una obra visual contemporánea, ágil y emocional, que combina precisión técnica con sensibilidad narrativa. Más que mostrar paisajes, busca explicar relaciones invisibles entre territorios aparentemente distantes.

Con En Chile Cabe un Planeta, Forasteras reafirma una línea creativa que mezcla aventura, identidad y medioambiente, y demuestra que hoy una gran historia no depende del tamaño de la cámara, sino de la mirada detrás de ella.