
Los Ángeles no es solo una ciudad de películas y playas. Es también una ciudad con cultura nocturna, bares que cuentan historias y cócteles que merecen tomarse despacio. Si alguna vez te preguntaste cómo sería recorrer la ciudad copa en mano, esta ruta es el punto de partida.
Sunset Tower Bar — Donde empieza la leyenda
Hay pocos lugares en el mundo donde el pasado y el presente conviven tan cómodamente como en el Tower Bar, dentro del histórico Sunset Tower Hotel en Sunset Boulevard. Diseñado en 1929 por el arquitecto Leland A. Bryant, el edificio fue un referente desde el momento en que abrió sus puertas, con su dramática ubicación en el Sunset Strip y su estilo Art Déco. Con los años se convirtió en residencia de innumerables leyendas de Hollywood, desde Errol Flynn y Elizabeth Taylor hasta Frank Sinatra y Marilyn Monroe. Hoy, entre paneles de nogal, luz cálida y vistas que se extienden sobre la ciudad, el Tower Bar sigue siendo el lugar donde la noche comienza con clase. Un martini aquí no es solo una copa: es entrar a una escena que lleva casi cien años escribiéndose.

The Roger Room — El secreto mejor guardado de West Hollywood
A unos minutos de distancia, en La Cienega Boulevard, la única señal del lugar es el letrero de neón de una antigua tienda de videncia. Más allá de unas cortinas oscuras, se abre un bar íntimo con decoración de principios de siglo: fotos circenses, vitrales vintage y tapices que bañan el espacio en tonos rojo y dorado. El menú supera los veinte cócteles clásicos con giros propios, todos servidos en vasos fríos con popotes metálicos característicos del lugar. Es el tipo de bar al que le cuentas a tus amigos en voz baja, como un secreto que no quieres que todo el mundo descubra.
Bar Benjamin — Arte, coctelería y Melrose Avenue
Subir las escaleras que llevan a Bar Benjamin, sobre el restaurante The Benjamin Hollywood en Melrose Avenue, es como cruzar a otra dimensión. El espacio Art Déco tiene techos bajos revestidos con panelería de madera intrincada, booths de mohair de respaldo alto y hasta los baños tienen personalidad propia, con papel tapiz de Dolce & Gabbana en print de cebra. Cada visita comienza con una copa de bienvenida cortesía de la casa, antes de sumergirse en una carta donde los cócteles se inspiran en ingredientes de cocina —desde un Old Fashioned con whisky de maíz y bitters de tabaco turco hasta versiones del Manhattan con miso—. Una terraza envolvente con vistas hacia las colinas de Hollywood completa la experiencia.

Dante Beverly Hills — La terraza perfecta para el atardecer
No cualquier bar logra trasladar el espíritu de dos ciudades a la vez. Dante Beverly Hills, instalado en el rooftop del hotel Maybourne, es la primera sede fuera de Nueva York de este bar fundado originalmente en 1915 en Greenwich Village. Desde su terraza al aire libre, rodeada de mármol blanco y vegetación exuberante, se abren vistas panorámicas sobre las colinas de Hollywood. La carta de cócteles gira en torno al estilo aperitivo italiano —negronis, spritzes, martinis— acompañada de platillos mediterráneos que salen directo del horno de leña. El ambiente es luminoso, social y genuinamente californiano. Si hay un lugar para ver caer el sol en Beverly Hills, es este.
Jaguar Room — Silver Lake tiene lo suyo
A unos kilómetros al este, en el corazón de Silver Lake, el Jaguar Room ocupa un espacio íntimo con estampado de jaguar en las paredes, sillones de cuero rojo, acentos dorados y una bola disco que gira sobre la pista. La carta, diseñada por el ex bar manager del restaurante Otium, se especializa en destilados mexicanos: desde una daiquiri de guayaba hasta un Old Fashioned de tabaco elaborado con whisky Abasolo. La música de rock psicodélico y el ambiente campy lo convierten en uno de esos lugares donde terminas pidiendo otra ronda sin darte cuenta. La entrada, discreta y señalizada apenas con una luz roja, promete algo especial desde el primer paso.
Polo Lounge — El cierre de noche más legendario de LA
Si existe un lugar donde el viejo Hollywood no ha muerto, es el Polo Lounge dentro del Beverly Hills Hotel. Inaugurado en 1941, el bar lleva décadas siendo el epicentro del poder y el glamour de Los Ángeles, frecuentado por estrellas de cine, negociantes y personajes de toda índole. El interior en rosa durazno, con alfombras profundas y booths verde oscuro, tiene una identidad visual tan reconocible que se ha convertido en sinónimo de la ciudad misma. Desde Charlie Chaplin hasta Marlene Dietrich y Elizabeth Taylor, cada mesa tiene su propia historia que contar. Terminar la noche aquí, entre palmeras y piano en vivo, es el tipo de experiencia que Los Ángeles regala a quienes saben buscarla.
De Sunset Boulevard a Silver Lake, con paradas en Beverly Hills y Melrose Avenue: esta es LA en su mejor versión. Copa en mano, por supuesto




































