
INFINITI quiere que la nueva QX65 sea algo más que una incorporación a su catálogo. La SUV coupé premium de dos filas llega a México como una pieza clave para completar la estrategia de producto que la marca comenzó a construir desde 2024 y que ahora busca consolidarse con una propuesta donde el diseño, desempeño y tecnología conviven con una experiencia de lujo más discreta.
Francisco Soto Pineda, director general de INFINITI México, Latinoamérica e Israel, explica que la QX65 representa precisamente ese punto que faltaba para completar la estrategia de la marca.

“QX65 viene a cerrar esta estrategia”, señala el directivo, al referirse al portafolio que comenzó a tomar forma con la QX80 y continuó con la QX60. Para Soto Pineda, estos tres productos conforman un “triángulo muy potente” dentro de los segmentos más importantes de la industria de lujo.
La QX65 llega con una silueta fastback que retoma el legado del INFINITI FX, modelo que marcó uno de los primeros acercamientos de la marca a este tipo de carrocería. En México, la configuración de lanzamiento es AUTOGRAPH AWD, equipada con un motor VC-Turbo de 2.0 litros con compresión variable, capaz de entregar 268 caballos de fuerza y 286 lb-pie de torque, asociado a una transmisión automática de nueve velocidades y seis modos de manejo.
La tecnología de compresión variable es uno de los principales argumentos técnicos del modelo. De acuerdo con Soto Pineda, se trata de una solución que permite adaptar el funcionamiento del motor a las condiciones de conducción para buscar un equilibrio entre desempeño y consumo.
“Somos la única marca que ofrece un motor a combustión con compresión variable. Esa tecnología no la tiene nadie en el segmento”, afirma.
A este sistema se suma el turbocompresor y la tracción Intelligent AWD, mientras que la suspensión combina una configuración McPherson en el eje delantero con Multi-Link en el trasero. Los seis modos de conducción —Auto, Sport, Eco, Snow, Off-Road y Tow— permiten adaptar la respuesta del vehículo a diferentes condiciones.
La propuesta tecnológica también contempla sistemas de asistencia a la conducción como ProPILOT Assist, visión periférica de 360 grados, frenado autónomo de emergencia y funciones de visualización que buscan facilitar las maniobras.
Pero si el motor representa la parte tecnológica enfocada en el desempeño, el interior es donde INFINITI concentra buena parte de su apuesta por la experiencia de usuario.
Diseño japonés con tecnología como protagonista
La nueva SUV incorpora una pantalla central de 12.3 pulgadas, Head-Up Display de 10.8 pulgadas, Google Built-In, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. El sistema de sonido es un Klipsch Reference Premiere de 20 bocinas, una de las características que INFINITI destaca como diferenciador del modelo.

Para el directivo, el sistema no se limita a ofrecer mayor calidad de audio. Su particularidad está en la posibilidad de crear diferentes zonas sonoras dentro del vehículo.
“Si de repente vas con personas o usuarios en la parte de atrás que no les gusta mucho el sonido, puedes bloquear las bocinas traseras para que no se escuche tanto ruido. Entonces nada más vas utilizándolas delante”, explica.

La función también puede utilizarse para las llamadas telefónicas o las instrucciones de navegación. El sistema permite aislar determinados contenidos para que no necesariamente sean escuchados por todos los pasajeros.
“Acá la puedes aislar. Entonces, solamente escuchas, incluso si ayer venías conectada con el Waze, normalmente el Waze te viene dando instrucciones […] no se escuchan las bocinas, lo escuchas aquí en las bocinas”, añade el vocero de la firma.
Esta lógica de personalización se extiende a otros elementos de la cabina. La QX65 cuenta con asientos de piel genuina con funciones de masaje, calefacción y ventilación para conductor y copiloto, mientras que los asientos traseros tienen una configuración orientada al confort. El diseño interior incorpora madera de poro abierto, iluminación ambiental configurable y climatización de tres zonas con purificador de aire Plasmacluster.
Los detalles de diseño también buscan mantener la conexión con la identidad japonesa de INFINITI. Las costuras de los asientos están inspiradas en los kimonos, mientras que la parrilla retoma la imagen de los bosques de bambú de Kioto. En la QX65, la inspiración se lleva hacia la idea del bambú en movimiento.
Incluso algunos elementos funcionales fueron diseñados pensando en la interacción cotidiana con el vehículo. El sistema de carga inalámbrica para smartphones incorpora un mecanismo magnético para mantener el teléfono en posición y evitar que se desplace durante el trayecto.
En términos de espacio, INFINITI destaca una cajuela con capacidad superior a los 1,000 litros, un dato que busca reforzar la idea de que la silueta fastback no implica renunciar a la practicidad.
“Los asientos son capitaneados, lo cual le da un confort de agarre y como que de sujeción. Especialmente cuando tienes un manejo más tipo sport, te da mucha seguridad en el manejo”, comenta Soto Pineda.
La estrategia de esta compañía, sin embargo, no está enfocada únicamente en sumar tecnología o equipamiento. La marca busca posicionarse frente a un consumidor que quiere distinguirse sin necesariamente recurrir a un lujo excesivamente llamativo.
“La marca no está tratando de acaparar lo que ya tienen los demás. Estamos enfocados en tener justo lo que los demás están dejando”, explica el directivo.
Y resume la filosofía de la marca de una manera particularmente directa: “INFINITI no es para todos. INFINITI realmente es para quienes saben elegir diferente”.

Crecimiento de doble dígito y una meta ambiciosa
La compañía considera que esta propuesta está funcionando. Según Soto Pineda, INFINITI creció 16% frente a 2024 y actualmente registra un crecimiento superior al 30% en lo que va del año, incluso antes de contabilizar el efecto comercial de la QX65.
El objetivo es mantener un crecimiento de doble dígito frente a 2025 y, en un horizonte de cinco años, colocar a INFINITI entre las cinco marcas de lujo más importantes del mercado mexicano.
Para alcanzar esa meta, la marca reconoce que el reto no termina en el producto. La experiencia que promete la QX65 tendrá que trasladarse también a la red de distribuidores.
“Todo esto que te estoy diciendo se tiene que vivir en cada centro de la firma. Desde Tijuana hasta Mérida”, apunta Soto Pineda.
Ahí entra INFINITI Membership Experience, la plataforma que busca extender la relación con el cliente después de la compra. Entre los beneficios mencionados por el directivo están cuatro servicios posteriores a la adquisición incluidos durante cuatro años, coberturas para determinados daños y robo de autopartes, así como la posibilidad de ampliar la garantía por un año o 20,000 kilómetros, de acuerdo con las condiciones del programa.
“Para mantener a nuestros clientes, no solamente contentos, sino que se sientan seguros de que con INFINITI están protegidos, la postventa juega un rol bien importante en la estrategia de INFINITI”, afirma.
Con la QX65, la marca apuesta así por una idea de lujo que no depende únicamente del tamaño, el desempeño o la cantidad de tecnología disponible. Su propuesta combina una arquitectura fastback, un motor de compresión variable, sistemas avanzados de asistencia y conectividad con una cabina diseñada alrededor de la personalización y el confort.
Este nuevo modelo no sólo completa el portafolio que el fabricante japonés comenzó a renovar hace dos años. También funciona como una declaración de hacia dónde quiere llevar la marca su concepto de lujo en México: tecnología que no necesariamente busca llamar la atención, pero que está diseñada para sentirse cuando el usuario se pone al volante.




































