“Hygge gira en torno una atmósfera y una experiencia, más que sobre cosas. Se trata de estar con la gente que amamos. Un sentimiento de hogar. Una sensación de que estamos seguros, de que estamos protegidos del mundo y podemos bajar la guardia”.

– Meik Wiking

Para una cultura como la danesa, que pasa meses entre la nieve con días de limitadísima luz de sol, construir un hogar en donde se sientan arropados y protegidos se vuelve todo un arte. Tanto así que hay un concepto específico para esa experiencia de estar seguro y cómodo en compañía de seres queridos: hygge (que se pronuncia hoo-ga). Y alrededor de esta sensación se ha estudiado y escrito mucho, ya que Dinamarca cuenta con los niveles de felicidad más altos a nivel mundial, por lo que obligadamente nos debemos preguntar: ¿cómo lo hacen?

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La iluminación perfecta

Como ya mencionamos, los daneses, y en general los países nórdicos, viven escasez de luz solar durante muchos meses al año; por lo que la luz artificial es indispensable para su día a día. Y creo todos hemos sentido esta incomodidad y rechazo al entrar a un lugar con focos de luz fría que nos lamparean los ojos y nos hacen sentir como en un hospital… ¡terrible! De tal manera que el primer paso para sumergirnos en hygge es encontrar la iluminación adecuada para estar cómodos. ¿Qué dicen ellos? ¡Velas! 

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Foto: Freepik

Según Meik Wiking, CEO del Instituto de Investigación de la Felicidad en Copenhagen y autor de The Little Book of Hygge, “Más de la mitad de los daneses prenden velas casi todos los días durante el otoño e invierno”. Y no solo eso, en otro estudio, el 31% de ellos dijo que cuando prende velas, prende más de ocho al mismo tiempo. 

Además de las velas, los daneses también son conocidos por su excepcional diseño de lámparas, las cuales buscan crear ambientes acogedores a través de la sutil dispersión de la luz.

Ñom-ñom

Ya que tienes la iluminación perfecta, no puede faltar esa comida rica en deliciosidad y su bebida calientita para acompañarla. Desde un caldito de pollo si es hora de la comida, hasta unas galletas con café si es media tarde, todos tenemos preferencias cuando se trata de consentirnos con nuestra comfort food favorita. Sin embargo, para que verdaderamente sea hygge, es indispensable prepararlo desde cero, con nuestros seres queridos… nada como compartir la cocina para estar agradecidos.

El atuendo

Parte indispensable para estar cozy en casa es usar la ropa adecuada. Libre de miradas juzgonas y de pretensiones y expectativas, en nuestro hogar podemos ser quienes somos y sentirnos bien de ello. En este contexto, “La moda danesa es pulcra, minimalista, elegante pero no demasiado entallada. De muchas maneras, es un sweet spot entre hygge y diseño minimalista funcional”, nos detalla Wiking. Y aunque en México quizá tengamos menos oportunidades de vestir con suéteres holgados, bufandas y calcetines tejidos mientras nos envolvemos en cobijas, siempre podemos buscar diseños y telas que nos hagan sentir cómodos sin importar la temperatura. 

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Foto: Freepik

Se trata de sentirnos juntos

A pesar de que cada uno de los elementos del hygge son importantes para habitar nuestros espacios cómodamente, Meik Wiking hace énfasis en que este concepto no vive solo mediante cosas: se experimenta con la familia, con los amigos y con los seres queridos. Al final del día, nada dice mejor bienestar que los momentos que vivimos juntos.

Si quieres saber más sobre cómo vivir acogedoramente, The Little Book of Hygge te gustará.