Hay eventos que ocurren y eventos que se recuerdan. La inauguración de Millesime en Casa HOTBOOK fue, sin duda, del segundo tipo.

El festival gastronómico más exclusivo de México —fundado en 2007 por Manuel Quintanero y referente indiscutible del lujo culinario en el país— eligió a Casa HOTBOOK como escenario de su noche inaugural. La velada estuvo a la altura de casi dos décadas de tradición: showcooking de alto nivel, catas de excepción, mixología premium y dos de los chefs más interesantes de la escena mexicana actual compartiendo el mismo espacio.

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Millesime: casi veinte años definiendo el lujo gastronómico en México

Desde su primera edición, Millesime entendió algo que pocas plataformas gastronómicas han logrado sostener: que el lujo en la mesa no es solo técnica ni ingrediente —es conversación, es contexto, es la suma de quiénes están en el cuarto. Patrocinado por Banorte y Lincoln como socios principales, con la participación especial de The Macallan, Monte Xanic y Vinos Wagner, la edición de este año llegó con el mismo ADN de siempre y una apuesta curatorial renovada.

La noche arrancó con una bienvenida a la altura de los patrocinadores: copas de Monte Xanic para los primeros invitados, mientras el equipo de mixología con Macallan preparaba las primeras rondas en la barra. Lincoln tuvo presencia en el acceso —elegante, sin estridencias, como corresponde a la marca. Banorte, como socio principal, acompañó cada momento de la velada con una presencia que se sintió natural dentro del evento.

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Israel Aretxiga: el chef vasco que México hizo suyo

Israel Aretxiga es chef especializado en cocina española tradicional, vasco-francesa y mediterránea, sommelier diplomado por la Asociación de Sommeliers Mexicanos, y chef corporativo y socio operativo del Grupo ZERU, con presencia en CDMX y Miami. Una trayectoria que suena técnica en papel, pero que en el plato se convierte en algo más difícil de definir: precisión con alma.

Con el apoyo de Grupo Ituarte, Aretxiga tuvo la oportunidad de formarse en Europa en las mejores cocinas del continente de la mano de chefs como Martín Berasategui, convirtiéndose en un experto en la cocina vasca tradicional. Pero lo que hace a Aretxiga singular no es ese pedigrí europeo, sino lo que hizo con éste al volver. En su más reciente proyecto en la Casona Roma Norte, despliega algo más que un restaurante: un ecosistema donde conviven la alta cocina, la coctelería, el vino, los destilados y el antojo inmediato —cuatro conceptos que juntos dibujan una sola narrativa bajo un mismo techo.

En Casa HOTBOOK, Aretxiga presentó un showcooking que destilaba exactamente eso: técnica vasca, producto de temporada y una generosidad en el plato que le ganó a la audiencia desde el primer bocado.

Fernando Martínez Zavala: la cocina mexicana narrada desde adentro

Ganador del certamen Cocinero del Año México en 2014, fue chef ejecutivo del restaurante Yuban de 2014 a 2019, posicionándolo como una de las mejores propuestas culinarias del país —considerado por La Liste de France como uno de los 1,000 mejores restaurantes del mundo. Formó parte de la primera generación de Top Chef México y ha llevado la experiencia de la cocina mexicana moderna a países como Grecia, Japón y Estados Unidos.

Su restaurante Migrante se ha consolidado como referente de la cocina contemporánea no solo en México, sino en el ámbito internacional, con una propuesta audaz y respetuosa con las raíces y la esencia de cada producto. En Casa HOTBOOK, Martínez Zavala trajo exactamente eso: una cocina que no necesita explicarse porque se entiende en el primer bocado —profunda, honesta, inevitablemente mexicana.

La noche: entre catas, cocteles y el dulce final

Más allá de los showcookings, la inauguración de Millesime en Casa HOTBOOK fue un ejercicio en curaduría total. Las catas de Monte Xanic y Vinos Wagner dieron contexto y maridaje a cada momento de la velada —una selección que demostró por qué ambas casas siguen siendo referentes del vino en el circuito de lujo. The Macallan, por su parte, marcó el ritmo de la noche con una selección de expresiones que recordaron por qué el whisky escocés sigue siendo la medida del lujo en cualquier latitud: presente desde las primeras horas hasta el brindis final.

El capítulo dulce estuvo a cargo de CLÔ, la pastelería que ha sabido ganarse un lugar en el circuito de eventos de alto nivel en CDMX. Sus postres funcionaron como cierre natural para una velada construida con el mismo criterio en cada estación: sin concesiones. Y para quienes preferían terminar con algo más ligero en la mano, un carrito con Tequila 1800 y Cerveza Charro recorría el espacio con la elegancia justa —sencillo, eficiente y completamente en tono con el espíritu de Millesime, que sabe cuándo subir la temperatura y cuándo bajarla.

Una velada de tan alto nivel no hubiera sido posible sin el generoso apoyo de Lincoln, The Macallan , Tequila 1800, Vinos Wagner, Coca Cola Zero, Monte Xanic, Valenciso, Cerveza Charro, Nespresso, Roche Bobois, Chester & Peck, Galería Hilario Galguera y Pisos Creativos.

Millesime lleva casi veinte años demostrando que la gastronomía de alto nivel no es exclusiva del restaurante — puede ocurrir en cualquier lugar donde coincidan las manos correctas, los productos correctos y las personas correctas. Casa HOTBOOK fue, anoche, ese lugar.