
Leondre Lattimore fue incluido en la lista Forbes 30 Under 30 Art & Style, un reconocimiento que pone los reflectores sobre una práctica artística que lleva tiempo hablando por sí misma. Su trabajo no gira alrededor del espectáculo del mundo del arte, sino de recuperar las historias de la comunidad afroamericana de Oklahoma que la historia dejó convenientemente fuera del relato.
Las pinturas de Lattimore parten de personas y memorias reales: ancestros, comunidades, narrativas ignoradas e historias del centro-sur de Estados Unidos que pocas veces encuentran espacio dentro de los museos. Su lenguaje es figurativo, íntimo y profundamente arraigado al territorio. No se trata de nostalgia, sino de recuperación.
Nacido en Oklahoma City, Lattimore cuenta con formación en Studio Art y Graphic Design, además de una maestría en Administración Pública. Actualmente también gestiona proyectos de arte público para la ciudad, lo que significa que no solo crea obra, sino que participa en la construcción de los espacios donde esta puede existir y encontrarse con el público.
Lo que distingue su trabajo es la naturalidad con la que conecta pasado y presente. Sus lienzos funcionan como archivos vivos: contundentes sin necesidad de alzar la voz, profundamente regionales sin resultar limitados por su geografía y sustentados en la historia sin convertirse en una lección.
Forbes puede haber colocado ahora su nombre en una de sus listas más reconocidas, pero la obra de Leondre Lattimore ya había comenzado a construir su propio registro. Uno que recupera la presencia de quienes siempre estuvieron ahí y, finalmente, los representa desde sus propios términos.
Texto original de Wika Soto-Hay




































